AseBio reivindica la biotecnología en el nuevo reglamento europeo sobre productos no vendidos

AseBio destaca que el nuevo reglamento europeo sobre productos no vendidos impulsa la biotecnología como clave para la economía circular y la reducción de residuos.

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La Asociación Española de Bioempresas (AseBio) ha subrayado que el reciente reglamento europeo sobre productos no vendidos reconoce el papel estratégico de la biotecnología a la hora de ayudar a las compañías a recortar desperdicios, dar una segunda vida a materiales y avanzar hacia modelos más circulares.

La entidad recuerda que la Comisión Europea aprobó el pasado 9 de febrero el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/2, que desarrolla de forma práctica las obligaciones fijadas en el Reglamento (UE) 2024/1781 sobre productos sostenibles y supone un paso adelante hacia sistemas productivos más responsables, reforzando la transparencia y la sostenibilidad de los bienes comercializados en toda la Unión Europea (UE).

La nueva norma fija requisitos de información sobre los productos que no se venden o se desechan, precisando cómo deben las empresas organizar y comunicar estos datos. En una primera fase se aplicará a las grandes compañías y, a partir de 2030, también a las medianas, que deberán detallar el número y el peso de los productos de consumo no vendidos que acaban eliminándose, los motivos de su descarte, como defectos, caducidad o cambios de etiquetado, el tipo de gestión de los residuos, ya sea reciclaje, valorización o eliminación, así como las medidas puestas en marcha para evitar en el futuro la destrucción de productos.

Según AseBio, para la industria biotecnológica, “donde la innovación de productos y la trazabilidad de materiales son esenciales”, el Reglamento 2026/2 supone a la vez un reto y una oportunidad, ya que las compañías tendrán que fortalecer sus sistemas de gestión de la información y adoptar prácticas más circulares y responsables, en coherencia con los objetivos europeos de economía circular y sostenibilidad, garantizando que la innovación científica se traduzca en productos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.

El papel de la biotecnología en la economía circular

En este contexto, la Asociación sostiene que este nuevo marco regulatorio europeo consolida una tendencia de fondo: “La transición hacia modelos de economía circular ya no es una opción, sino un requisito operativo, ambiental y reputacional para la industria”. A este respecto, pone en valor su informe “Biotecnología aplicada en la Transición Verde: Soluciones para una economía sostenible”, que muestra cómo empresas, centros de investigación, centros tecnológicos y fundaciones socios de AseBio están impulsando soluciones concretas para acelerar la transición verde en España.

Tal y como remarca la organización, “La biotecnología industrial desempeña un papel clave en la revalorización de subproductos y residuos, al facilitar su aprovechamiento como materia prima para otros procesos industriales”, y enfatiza que “gracias al uso de bacterias, microalgas y otros microorganismos industriales, es posible transformar estos materiales en biofertilizantes, bionutrientes o compuestos de alto valor, promoviendo un aprovechamiento más eficiente de los recursos”.

Al mismo tiempo, AseBio recalca que la biotecnología permite sustituir procesos químicos convencionales por alternativas más limpias, basadas en técnicas como la fermentación o la biocatálisis, que hacen posible producir ingredientes, enzimas, aditivos o materiales bajo condiciones más eficientes en el uso de energía, con menos emisiones y menor generación de residuos, contribuyendo así a la descarbonización de la actividad industrial.

“La innovación biotecnológica también abre la puerta a desarrollar nuevas fuentes de proteína a partir de modelos circulares, aprovechando residuos y subproductos agroalimentarios para garantizar el acceso a alimentos nutritivos, incluso en un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales”, añade.

Barreras normativas y necesidades de financiación

A juicio de la Asociación, estas capacidades no solo permiten reducir el desperdicio, sino también “trazar, valorizar y reaprovechar flujos” que hasta ahora se convertían en desecho, dando respuesta a las exigencias de la regulación europea. No obstante, advierte de que para que “estas soluciones puedan escalar y llegar al mercado, es imprescindible avanzar en un entorno regulatorio que facilite la innovación”.

En esta línea, AseBio llama la atención sobre la existencia de obstáculos normativos, en particular en la regulación de residuos y subproductos, “novel foods” y autorizaciones medioambientales, que “limitan el aprovechamiento circular de muchos materiales que hoy podrían transformarse en nuevas soluciones biotecnológicas”.

“Asimismo, las empresas, particularmente las pymes, necesitan instrumentos de financiación adecuados para escalar bioprocesos y desarrollar bioplantas o biorrefinerías, fundamentales para materializar la transición verde en la industria. En definitiva, si Europa quiere que menos productos acaben como residuo, debe facilitar que las soluciones biotecnológicas lleguen a la industria”, señala la Asociación.

En conclusión, AseBio reafirma su mensaje ante los avances regulatorios que se están produciendo en Bruselas: “Las soluciones biotecnológicas son aliadas estratégicas de la industria para reducir el desperdicio, valorizar recursos y avanzar hacia un modelo de residuo cero, al mismo tiempo que impulsan un sistema productivo más sostenible, innovador y circular, consolidando a la biotecnología como motor de transformación de la economía europea”.