Científicos españoles logran reparar válvulas cardíacas mecánicas sin recurrir a cirugía abierta

Una nueva técnica ViMech permite reparar válvulas mecánicas dañadas por catéter, evitando cirugía abierta en pacientes de alto riesgo.

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Equipo clínico que realizó la primera intervención en humanos. CNIC

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Un grupo de especialistas del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Hospital Clínico Universitario de Valladolid ha diseñado una técnica mínimamente invasiva que permite arreglar válvulas aórticas mecánicas dañadas mediante catéter, evitando las intervenciones de cirugía abierta que implican un riesgo muy elevado para determinados pacientes.

Las válvulas cardíacas mecánicas se emplean desde hace muchos años para tratar patologías graves de la válvula aórtica, sobre todo en personas jóvenes, por su larga vida útil. No obstante, cuando estas prótesis fallan por bloqueo de sus discos o por un funcionamiento deficiente, la única alternativa disponible hasta ahora consistía en una nueva operación a corazón abierto.

En aquellos enfermos para los que esta cirugía resultaba imposible o extremadamente peligrosa, “no existía una opción terapéutica razonable”, tal y como ha señalado el director científico del CNIC, Borja Ibáñez, cardiólogo en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y autor senior del trabajo publicado en “European Heart Journal”.

El procedimiento descrito en la investigación recibe el nombre de “válvula-en-válvula mecánica” (ViMech) y hace posible colocar, mediante catéter, una nueva válvula dentro de una prótesis mecánica deteriorada, tras retirar de manera controlada sus discos móviles. Según ha subrayado Ibáñez, este avance confirma que una propuesta inicialmente experimental puede aplicarse al paciente real con garantías.

En la fase inicial, el equipo desarrolló y evaluó la técnica en modelos experimentales, demostrando que es viable fragmentar y retirar los discos de la válvula mecánica de forma segura utilizando catéteres y sistemas de protección específicos para impedir que los fragmentos se desplacen por el torrente sanguíneo.

Posteriormente, llevaron la técnica por primera vez a la práctica clínica en pacientes con válvulas mecánicas muy deterioradas y con un riesgo quirúrgico extremadamente alto.

El cardiólogo intervencionista Ignacio J. Amat-Santos, del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, y el cardiólogo del CNIC Carlos Real han destacado la relevancia de este abordaje, que supone un “cambio radical” en el tratamiento de casos especialmente complejos.

“La intervención se realizó sin cirugía abierta y con una recuperación muy rápida para pacientes con un riesgo extremo”, han explicado los primeros firmantes del estudio sobre los procedimientos, efectuados en pacientes de entre 67 y 79 años, con antecedentes de múltiples cirugías cardíacas previas o complicaciones graves relacionadas con sus válvulas mecánicas.

BENEFICIOS DEMOSTRADOS

Los investigadores han detallado que los tres primeros pacientes tratados, intervenidos a través de la arteria femoral, recuperaron de inmediato el funcionamiento normal de la válvula y presentaron una evolución clínica muy positiva, sin registrar eventos neurológicos ni complicaciones vasculares mayores durante el seguimiento.

“Tras retirar los discos de la válvula mecánica, se implantó inmediatamente una nueva válvula cardíaca transcatéter, restaurando el flujo normal de la sangre. Los pacientes permanecieron clínicamente estables durante el seguimiento”, ha indicado el jefe del servicio de Cardiología del Hospital Clínico de Valladolid, Alberto San Román.

El especialista ha añadido que, en algunos casos, se ha logrado simplificar de manera notable el tratamiento antitrombótico, evitando la anticoagulación de por vida asociada a las válvulas mecánicas. “Esto tiene un impacto directo en la seguridad y en la calidad de vida de personas especialmente frágiles”, ha destacado.

A los seis meses de seguimiento, todos los pacientes continuaban vivos, sin síntomas y con las prótesis transcatéter funcionando correctamente, sin episodios isquémicos ni hemorragias relevantes.

El trabajo presenta también ciertas limitaciones, como el pequeño número de pacientes incluidos y la necesidad de definir mejor cuál es la pauta antitrombótica más adecuada tras este tipo de intervención. Aun así, constituye “la primera demostración completa”, desde la fase experimental hasta la aplicación clínica, de que el tratamiento percutáneo de válvulas mecánicas defectuosas “es posible”.

“Esta estrategia podría cambiar el abordaje clínico de miles de pacientes en el futuro, ofreciendo una alternativa menos agresiva y ampliando de forma significativa las opciones terapéuticas en cardiología intervencionista”, han concluido los autores.