El consorcio COMPASS (Cardio-Oncology Multidisciplinary Patient ASsistance Solution), creado para impulsar soluciones innovadoras que refuercen los servicios de cardio-oncología, ha iniciado oficialmente sus trabajos con una reunión de lanzamiento celebrada en Londres (Reino Unido).
En este primer encuentro, los integrantes del consorcio han consensuado los objetivos, han definido el plan de trabajo y han establecido las bases de su cooperación. La reunión marca el arranque formal de COMPASS, que combinará el conocimiento de todos los socios para promover la innovación en cardio-oncología apoyándose en herramientas de inteligencia artificial.
A lo largo de los próximos cinco años, la iniciativa se centrará en reforzar la atención oncológica en Europa, optimizar la detección temprana de complicaciones y elevar la calidad de vida tanto de las personas que viven con cáncer como de quienes ya han superado la enfermedad. El proyecto está financiado en el marco de la Innovative Health Initiative (IHI), una alianza público-privada europea, y cuenta con la coordinación académica del King's College London y la coordinación industrial de GE HealthCare. COMPASS agrupa a más de 60 socios de 25 países, entre ellos hospitales, centros de investigación, universidades, empresas MedTech, pymes y asociaciones de pacientes.
Con un presupuesto global que supera los 50 millones de euros, COMPASS aspira a dotar a pacientes y profesionales sanitarios de herramientas más eficaces para comprender, detectar de forma precoz y manejar las alteraciones cardíacas vinculadas a los tratamientos contra el cáncer.
“Desde GE HealthCare estamos orgullosos de liderar COMPASS a nivel industrial, uniendo fuerzas con expertos académicos y clínicos de primer nivel para mejorar la atención en cardio-oncología. Esta colaboración tiene como objetivo desarrollar una vía clínica centrada en el paciente y basada en inteligencia artificial que permita detectar antes la cardiotoxicidad, ofrecer tratamientos oncológicos más seguros y mejorar los resultados cardiovasculares a largo plazo en pacientes con cáncer”, ha señalado Eigil Smset, director general de Soluciones de Cardiología en GE HealthCare.
“King's College London espera aportar liderazgo académico y coordinación científica, aprovechando la experiencia del consorcio en cardiología, oncología, ciencia molecular, big data e inteligencia artificial para abordar el creciente desafío de la cardiotoxicidad en la atención oncológica. Nuestro objetivo es promover modelos de atención integrados que impulsen su adopción generalizada en los sistemas sanitarios”, ha destacado Steve Archibald, profesor de Imagen Molecular en la School of Biomedical Engineering & Imaging Sciences del King's College London.
Los especialistas recuerdan que los tratamientos oncológicos han avanzado de forma notable en las últimas décadas, contribuyendo a mejorar la supervivencia de millones de personas. No obstante, advierten de que determinadas terapias pueden provocar efectos adversos en el corazón, que en ocasiones se manifiestan meses o incluso años después de haber finalizado el tratamiento.
En la actualidad, estos riesgos no siempre se detectan con facilidad y los protocolos de seguimiento difieren de forma considerable entre países europeos. COMPASS pretende revertir esta situación mediante el diseño de una vía asistencial integral y centrada en el paciente, que acompañe a las personas durante todo el itinerario oncológico: desde el diagnóstico inicial y las distintas fases terapéuticas hasta el control a largo plazo tras la enfermedad.
IA y tecnologías integradas para una atención personalizada
El proyecto investigará nuevas estrategias para identificar alteraciones cardíacas antes de que aparezcan los síntomas clínicos, a través de actividades de investigación, incluidos ensayos específicos con diversos grupos de pacientes oncológicos y supervivientes.
En estas investigaciones se utilizarán biomarcadores sanguíneos, técnicas avanzadas de imagen médica y otros indicadores tempranos de estrés cardiovascular. La inteligencia artificial respaldará la práctica clínica mediante un sistema interoperable de soporte a la decisión clínica (CDSS), que combinará modelos predictivos con datos de imagen y de monitorización para facilitar decisiones más personalizadas y seguras.
Además, COMPASS impulsará la monitorización continua de los pacientes, ofreciéndoles información más clara y accesible sobre su estado cardiovascular durante y después de la terapia oncológica. Paralelamente, el proyecto fomentará una mayor coordinación entre cardiólogos, oncólogos y otros profesionales, con el fin de consolidar una atención en cardio-oncología verdaderamente multidisciplinar.
La iniciativa también contribuirá a diseñar modelos de atención integrados y sostenibles mediante colaboraciones en toda Europa, mejorando la gestión a largo plazo de los riesgos cardiovasculares asociados a los tratamientos contra el cáncer. En este marco, se desarrollarán itinerarios de seguimiento prolongado para acompañar a los supervivientes de cáncer y preservar su salud cardíaca más allá del tratamiento activo.
Con el objetivo de asegurar un impacto duradero, COMPASS evaluará la viabilidad, sostenibilidad y adopción real de las soluciones propuestas, facilitando su incorporación en los sistemas sanitarios una vez finalizado el proyecto. Asimismo, elaborará materiales formativos, acciones de sensibilización y herramientas digitales dirigidas a pacientes, que les ayuden a entender mejor los riesgos de sus terapias y les orienten en el cuidado de su salud cardiovascular.