El jefe del Servicio de Endocrinología y responsable de la Unidad de Obesidad de MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten, Marcos Lahera, insiste en la necesidad de cuidar la salud manteniendo un peso adecuado y evitando la obesidad, ya que, en su opinión, su manejo contribuye “tanto a reducir el riesgo de cáncer como a proteger la salud en general”.
Desde MD Anderson Cancer Center Madrid - Hospiten recalcan que la base científica que relaciona obesidad y cáncer es cada vez más consistente. Destacan que se ha constatado, además, que adelgazar tiene un impacto positivo tanto en la prevención como en la evolución de la enfermedad oncológica. En la actualidad, se han identificado al menos 13 tipos de cáncer vinculados a la obesidad, de acuerdo con trabajos publicados en revistas como ‘The Lancet’, que han evaluado a más de un millón de personas.
La obesidad se define por un exceso de tejido graso con funcionamiento alterado. En estas circunstancias, el tejido adiposo libera citoquinas inflamatorias que originan, entre otros efectos, inflamación crónica o resistencia a la insulina.
“Este estado proinflamatorio puede romper el ADN celular y favorecer el crecimiento tumoral. Asimismo, el tejido adiposo aumenta la síntesis de estrógenos a través de ciertas enzimas, lo que estimula tumores hormonodependientes. La hiperinsulinemia y el incremento del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1) también actúan como promotores tumorales. Otros mecanismos implicados incluyen alteraciones en hormonas como la leptina y la resistina, así como la disbiosis intestinal, que facilita la entrada de bacterias y potencia el riesgo de cáncer”, señala Lahera.
En paralelo, un estudio con 900.000 pacientes analizó distintos tumores, su aparición y la mortalidad en personas con obesidad, identificando 13 tipos claramente relacionados con esta condición. El más habitual es el cáncer de endometrio, cuya asociación con el exceso de peso crece de forma proporcional: 1,5 veces más riesgo en casos de sobrepeso, 2,5 en obesidad grado I y hasta 7 veces en obesidad grado III.
Los tumores hormonodependientes, como los de endometrio, ovario y mama (este último sobre todo en mujeres posmenopáusicas), presentan un riesgo incrementado debido al aumento de estrógenos generado por el tejido adiposo. Esta conexión con el cáncer de mama es una de las principales líneas de investigación de la doctora Laura García, jefa del Servicio de Oncología Médica, cuyos estudios han puesto de manifiesto cómo la obesidad puede modular el sistema inmunitario de las pacientes con este tipo de tumor.
La obesidad también se asocia a una mayor frecuencia de cáncer colorrectal, probablemente ligada a la inflamación persistente o a la resistencia a la insulina, así como de cáncer de esófago, favorecido por la mayor presencia de reflujo y esofagitis en personas con exceso de peso.
De igual modo, otros tumores como los de riñón y páncreas muestran una relación significativa con la obesidad, atribuida sobre todo al estado inflamatorio crónico y a la resistencia insulínica. A esta lista se suman otros cánceres relacionados con la obesidad, como los de hígado, estómago, meningioma, mieloma múltiple, vesícula biliar y tiroides.