Un equipo multidisciplinar formado por especialistas de varias universidades y centros de investigación españoles ha desarrollado unos hidrogeles basados en colágeno de atún que muestran un notable potencial para la liberación localizada de fármacos frente al cáncer de mama. Este avance abre la posibilidad de diseñar terapias más dirigidas y focalizadas contra la enfermedad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes al reducir efectos no deseados.
Tal y como detalla la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que participa en el trabajo a través de una investigadora, estos hidrogeles presentan biocompatibilidad y son biodegradables, además de contar con una estructura y una textura que permiten su administración mediante inyección. Estas características los convierten en candidatos idóneos para encapsular medicamentos y suministrarlos exactamente en el lugar donde se requiera una liberación controlada y precisa.
El estudio, difundido en la revista “European Journal of Pharmaceutics and Biopharmaceutics”, se ha llevado a cabo con la implicación de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad de Vigo, el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, el Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos, la Fundación Jiménez Díaz y el sincrotrón ALBA, que han evaluado conjuntamente la posible utilidad médica de estos hidrogeles.
El consorcio investigador, integrado por expertos en biomateriales, química, física, biología celular y oncología experimental, ha trabajado con dos compuestos empleados en el abordaje del cáncer de mama, el inhibidor BET JQ1 y el PROTAC MZ1. Mediante ensayos reológicos en el laboratorio, han recreado el proceso de inyección del hidrogel y han comprobado que el material puede fluir durante la administración y, posteriormente, recuperar su consistencia una vez depositado en el organismo.
En experimentos “in vitro” con tres líneas celulares de cáncer de mama, los fármacos incorporados en el hidrogel conservaron su actividad, disminuyeron la viabilidad y la capacidad de migración de las células tumorales y favorecieron la apoptosis, con resultados comparables a los obtenidos con los compuestos en forma libre. Además, la formulación contribuye a mitigar problemas asociados a la baja solubilidad y a la posible toxicidad sistémica de estos agentes terapéuticos.
Los resultados de este trabajo proporcionan una base científica sólida para avanzar en terapias oncológicas más precisas y focalizadas, con la posibilidad de reducir los efectos secundarios y mejorar el bienestar de los pacientes durante el tratamiento.
Otro aspecto relevante es que el colágeno se obtiene a partir de subproductos de la industria pesquera, lo que favorece el aprovechamiento de recursos naturales que habitualmente quedan infrautilizados. Este enfoque se alinea con los principios de sostenibilidad y economía circular aplicados al ámbito de la biomedicina.
“Este trabajo sienta las bases para estudios posteriores en modelos 3D y pruebas en animales para determinar la seguridad, degradación, retención y distribución, así como el grado en que el sistema puede ser utilizado para la medicina de precisión y tratamientos localizados en sitios específicos que pueden llevar a otros usos”, ha explicado la investigadora de la UPM Carolina Hermida.