El director de la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital Universitario HM Sanchinarro, Gontrand López-Nava, señala que los procedimientos endoscópicos para perder peso están ganando terreno, sobre todo entre personas que previamente han recurrido a fármacos antiobesidad como “Ozempic” y “Mounjaro”.
El especialista apunta que los inyectables y fármacos GLP-1 se han extendido con rapidez porque son accesibles, sencillos de administrar y ofrecen resultados visibles. No obstante, advierte de que el hecho de tratarse de un medicamento inyectable hace que muchos pacientes no mantengan su uso durante largos periodos.
Según la experiencia de López-Nava, la mayoría de quienes comienzan con estos tratamientos farmacológicos no los sostienen a largo plazo, ya sea por cansancio o por la aparición de efectos adversos ya conocidos, como estreñimiento, vómitos o pancreatitis.
“Al final es un poco pesado tener que estar pinchándose de forma recurrente para perder peso. Puedes aguantar meses, pero pocas personas van a aguantar un año así. Una gran parte de los pacientes que nos llegan ya han utilizado este recurso, pero se acaban cansando y buscan una solución más óptima”, ha explicado.
Ante esta situación, muchos de estos pacientes acaban optando por la llamada endoscopia bariátrica, una técnica de reducción de estómago que, gracias a los avances tecnológicos, se realiza sin cirugía abierta, evitando así cicatrices y reduciendo el riesgo de complicaciones. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo.
“Es una endoscopia tradicional. Entramos por la boca, realizamos la reducción de estómago y salimos sin ningún dolor para el usuario. No requiere postoperatorio ni procedimientos similares, lo que facilita mucho más la vida del paciente. Vienen, realizamos la intervención y se van”, ha detallado el especialista.
López-Nava subraya que esta técnica se acompaña de un seguimiento estructurado de dos años. “Es lo que es fundamental en este tratamiento. No es una intervención puntual y listo, sino que intentamos que el paciente entienda que es un proceso que debe ser más completo. Hay que cambiar rutinas nutricionales y, muy importante, tener un acompañamiento psicológico para motivar el cambio y contrarrestar el hambre emocional”, ha resaltado.
Este acompañamiento prolongado busca minimizar el conocido efecto rebote y ayudar al paciente a consolidar un estilo de vida diferente que le permita mantener un peso estable y saludable a largo plazo.
En su opinión, la expansión de “Ozempic” y “Mounjaro” ha contribuido a derribar un tabú social: el uso de medicamentos para adelgazar de forma autónoma. A medida que este tipo de fármacos se normaliza, más personas se animan a dar un paso más y valorar una intervención como la endoscopia bariátrica.
Con la llegada del nuevo año 2026 y el aumento de los propósitos relacionados con la pérdida de peso, el profesor López-Nava explica que ya están organizando a sus equipos para atender la demanda de numerosos pacientes. “Los fármacos son útiles como herramienta para comenzar a adelgazar. Suponen un puente para ganar confianza en otros tratamientos antiobesidad. Y, al fin y al cabo, están ayudando a que mucha gente con obesidad se anime a realizarse una endoscopia bariátrica para tratar un problema tan grave como este”, concluye López-Nava.