Detectan una huella metabólica en pacientes con VIH que superan la hepatitis C

Un estudio del ISCIII halla una firma lipídica en plasma que anticipa trastornos metabólicos en pacientes con VIH tras curar la hepatitis C.

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Identifica una 'huella' metabólica en pacientes coinfectados con el virus del VIH, que superan la hepatitis C INSTITUTO DE SALUD CARLOS III

Identifica una 'huella' metabólica en pacientes coinfectados con el virus del VIH, que superan la hepatitis C INSTITUTO DE SALUD CARLOS III

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Un grupo de investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha encabezado un trabajo que describe una firma lipídica concreta en plasma capaz de anticipar qué personas coinfectadas por el VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) presentan un riesgo más elevado de padecer alteraciones metabólicas años después de haber eliminado la hepatitis.

Los responsables del estudio, pertenecientes al Centro Nacional de Microbiología (CNM) y al Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII), han difundido sus conclusiones en la revista “Frontiers in Immunology”.

La infección crónica por el VHC se ha vinculado históricamente con complicaciones metabólicas como la diabetes tipo 2 o la hiperlipidemia (exceso de grasas en sangre). Pese a que los tratamientos actuales consiguen erradicar el virus en casi todos los pacientes, muchas personas, en especial quienes viven con VIH y presentan un daño hepático avanzado, continúan expuestas a estos trastornos de salud tiempo después de la curación virológica.

El propósito central del trabajo ha sido localizar biomarcadores plasmáticos previos al inicio de la terapia frente a la hepatitis C que permitan advertir de ese riesgo futuro.

Estudio en 56 personas coinfectadas

Para responder a esta cuestión, se ha realizado un seguimiento de 56 pacientes con VIH y VHC y enfermedad hepática crónica avanzada. Tras monitorizarlos durante un periodo de hasta siete años después de la eliminación del VHC, se observó que el 25 por ciento desarrolló trastornos metabólicos, principalmente diabetes o hiperlipidemia.

Mediante un análisis de lipidómica no dirigida se identificó un panel de 163 especies lipídicas relacionadas con la aparición de estas alteraciones. De ellas, 24 mostraron una asociación sólida y repetida con el desarrollo posterior de eventos metabólicos.

El equipo del ISCIII comprobó que quienes terminaron presentando problemas metabólicos ya tenían, antes de tratar la hepatitis C, concentraciones más altas de determinados lípidos, sobre todo glicerofosfolípidos. Además, esta desregulación lipídica se acompaña de un componente inflamatorio: se ha descrito una correlación directa entre esos niveles elevados de lípidos y marcadores de inflamación como la citoquina proinflamatoria IL-18 y varias proteínas reguladoras de la respuesta inmune, entre ellas IDO y S100A8/A9.

Los investigadores subrayan que estos datos aportan claves nuevas sobre los mecanismos fisiopatológicos que enlazan la infección viral crónica, el metabolismo lipídico y la inflamación persistente, y apuntan que estos lípidos circulantes podrían convertirse en herramientas útiles para detectar a los pacientes con un perfil de riesgo metabólico más alto.

Según concluyen, “la importancia de este hallazgo radica en su potencial aplicación clínica. Actualmente, con la hepatitis C como una enfermedad ya curable, el reto se desplaza hacia el manejo de las secuelas a largo plazo, por lo que identificar a los pacientes con este perfil de riesgo antes de iniciar el tratamiento, facilitará realizar un seguimiento médico más estrecho y aplicar medidas preventivas tempranas”.

Las primeras firmantes del artículo son Ana Virseda-Berdices (CNM-ISCIII) y Belén Requena (CEMBIO-CEU). El estudio, desarrollado en el marco del grupo Marathon y en colaboración con distintos hospitales del Sistema Nacional de Salud, ha sido coordinado por Salvador Resino, Rubén Martín-Escolano y María Ángeles Jiménez Sousa, del CNM-ISCIII y CIBERINFEC, y ha recibido financiación del ISCIII a través de la convocatoria de Proyectos de Investigación de la Acción Estratégica en Salud (AES).

Hacia una medicina más personalizada

Los resultados respaldan la idea de que el VHC deja una huella metabólica duradera: las alteraciones moleculares generadas por el virus se mantienen o activan procesos inflamatorios que persisten tras la eliminación del VHC y favorecen la aparición de enfermedades como la diabetes años después.

El equipo del ISCIII explica que este estudio aporta información novedosa sobre los mecanismos fisiopatológicos que vinculan la infección viral, el metabolismo de los lípidos y la inflamación, y señalan que estos lípidos plasmáticos podrían tener un valor potencial como marcadores para identificar a los pacientes con mayor riesgo metabólico.

Según concluyen, “la importancia de este hallazgo radica en su potencial aplicación clínica. Actualmente, con la hepatitis C como una enfermedad ya curable, el reto se desplaza hacia el manejo de las secuelas a largo plazo, por lo que identificar a los pacientes con este perfil de riesgo antes de iniciar el tratamiento, facilitará realizar un seguimiento médico más estrecho y aplicar medidas preventivas tempranas”. Estos avances se suman a trabajos previos del mismo grupo, que ya habían descrito un mayor riesgo de complicaciones hepáticas, cambios en la expresión génica en personas coinfectadas por VIH y VHC, la existencia de huellas inmunitarias específicas tras la eliminación del VHC y una asociación entre cirrosis y microbioma sanguíneo en pacientes con hepatitis C.