Diez entidades sanitarias crean la primera alianza nacional para impulsar la salud vascular en España

Diez entidades sanitarias lanzan la primera alianza nacional para priorizar la salud vascular y reducir su elevada mortalidad y coste económico en España.

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Imagen de la presentación de la Alianza Estratégica para la Salud Vascular. ALIANZA ESTRATÉGICA PARA LA SALUD VASCULAR

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Diez organizaciones del ámbito sanitario, que agrupan a profesionales de la salud, gestores y asociaciones de pacientes, han dado a conocer este jueves la primera Alianza Estratégica para la Salud Vascular (AESV). Esta plataforma común nace con la meta de sensibilizar a la población sobre el peso de las enfermedades vasculares y ayudar a disminuir las más de 113.000 muertes que ocasionan cada año en España, casi una de cada cuatro defunciones registradas.

Promovida por Servier España, la Alianza Estratégica para la Salud Vascular integra a diversas sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Española de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular, la Sociedad Española de Cardiología, la Sociedad Española de Directivos de la Salud, la Sociedad Española de Medicina Interna y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria. En representación de los pacientes participan el Foro Español de Pacientes y la Organización de Pacientes de la Fundación Española del Corazón. Completan la alianza el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, el Consejo General de Enfermería y el Observatorio de la Adherencia Terapéutica (Grupo OAT).

“Por primera vez en España, diez entidades sanitarias se han puesto de acuerdo para abordar de forma conjunta la valoración del paciente cardiovascular y mejorar tanto su percepción como su seguimiento. Esto supone un hito”, ha señalado el director médico de Servier España, Rubén Marques, durante la presentación.

Los portavoces de la AESV recuerdan que las enfermedades vasculares crónicas —entre las que se incluyen la patología cardiovascular, la arterial periférica, la cerebrovascular, la enfermedad venosa crónica o complicaciones como el pie diabético— afectan de forma creciente a la población y generan un fuerte impacto sanitario y social, pese a que su presencia en el debate público sigue siendo muy limitada.

Con este contexto, la Alianza ha elaborado el Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular, un documento de llamada urgente a la acción que se trasladará al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas. Su propósito es situar la salud vascular como prioridad en las políticas públicas y reconocerla como un reto estructural de máximo nivel dentro del sistema sanitario.

“Debemos visibilizar estas enfermedades y convertirlas en una prioridad para las políticas sanitarias. Existe una infravaloración por parte de profesionales, pacientes y familiares, lo que se traduce en un bajo nivel de diagnóstico y en peores resultados”, ha señalado José Ramón March, representante de la AESV.

El texto del Manifiesto pone el foco también en la adherencia terapéutica, que considera un componente clave y no accesorio para el buen funcionamiento del sistema. Los especialistas advierten de que, al tratarse muchas veces de patologías silenciosas o de progresión lenta, los retrasos diagnósticos y la falta de continuidad y persistencia en los tratamientos derivan en complicaciones y hospitalizaciones evitables, además de incrementar el uso de recursos sanitarios.

“El cumplimiento del tratamiento no es una variable exclusivamente individual, sino un elemento esencial para la eficiencia del sistema y de la gobernanza sanitaria. Por eso, las administraciones deben integrar la adherencia como un indicador clave de gestión, dado su impacto directo en la reducción de hospitalizaciones evitables y costes públicos”, ha apuntado Raquel Varas, del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos de España.

En la misma línea, Varas ha advertido de que se tiende a restar importancia a síntomas como las piernas hinchadas y otras señales de alarma, cuando en realidad corresponden a una patología crónica y progresiva. “La identificación precoz de estos signos aún no forma parte de nuestros hábitos, y tendemos a posponer la consulta hasta fases avanzadas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones”, ha agregado.

Desde la Alianza se insiste en la urgencia de reconocer la salud vascular como prioridad política y sanitaria, impulsar modelos asistenciales coordinados que aborden de forma integrada los factores de riesgo, situar al paciente en el centro como corresponsable de su proceso y derribar dos obstáculos estructurales que siguen lastrando los resultados: la falta de adherencia y la inercia diagnóstica y terapéutica.

“Los pacientes conviven con estas enfermedades sin ser plenamente conscientes del riesgo real. Necesitamos información clara, seguimiento y un sistema que no deje al paciente solo en el camino”, ha reclamado Maite San Saturnino, representante de pacientes, quien ha subrayado además la importancia de que estos se conviertan en “agentes activos y responsables de su propia salud”.

Importante coste socio-económico y llamada a la prevención

“IMPORTANTE COSTE SOCIO-ECONÓMICO”

La Alianza alerta igualmente del fuerte impacto social y económico asociado a estas patologías. La Fundación Española del Corazón calcula que las enfermedades cardiovasculares suponen para el Sistema Nacional de Salud un gasto anual cercano a 9.000 millones de euros, constituyendo la mayor carga económica para los sistemas sanitarios tanto en España como en la Unión Europea. Por ello, se remarca que “invertir en prevención, continuidad asistencial y mejora de la adherencia no es únicamente una decisión clínica, sino una medida de eficiencia y sostenibilidad”.

En esta línea, el Manifiesto sostiene que destinar recursos a programas de prevención y mejora de la adherencia terapéutica es una inversión con alta rentabilidad social y económica, que contribuye de forma directa a salvar vidas. “Las instancias políticas han de legislar teniendo en cuenta la necesidad de reducir la variabilidad territorial y de garantizar estándares homogéneos de atención, de modo que la salud vascular sea un objetivo transversal en todos los planes de salud del Estado”, concluye el documento.