El análisis de ADN tumoral en sangre tras la terapia previa a la cirugía adelanta recaídas en cáncer de mama

Un amplio estudio muestra que el ADN tumoral en sangre tras la terapia neoadyuvante permite anticipar recaídas en cáncer de mama temprano.

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Los fragmentos de ADN tumoral que circulan por la sangre de mujeres con cáncer de mama permiten anticipar qué pacientes tienen más probabilidades de recaer, sobre todo cuando las muestras se obtienen una vez completados los tratamientos administrados antes de la cirugía, según un estudio del Instituto Jules Bordet de Bruselas (Bélgica).

El trabajo, presentado en la XV Conferencia Europea sobre Cáncer de Mama (EBCC15) celebrada en Barcelona (España), reúne hasta ahora el mayor número de eventos documentados relacionados con el ADN tumoral circulante (ADNtc) en pacientes individuales. Estos eventos abarcan desde la reaparición del tumor y la diseminación metastásica a otros órganos, hasta el fallecimiento o la aparición de un nuevo tumor en la misma mama o en la contralateral.

Los resultados apuntan a que los especialistas podrían evaluar el ADN tumoral circulante (ADNtc) al término de la terapia neoadyuvante, es decir, los tratamientos oncológicos como quimioterapia, radioterapia u hormonoterapia administrados antes de la intervención quirúrgica. Esta información ayudaría a estimar el riesgo de recaída y a diseñar estrategias terapéuticas posteriores más ajustadas a cada paciente.

La doctora Elisa Agostinetto, oncóloga médica e investigadora del Instituto Jules Bordet en Bruselas, Bélgica, colaboró con su equipo y con investigadores coordinados por la doctora Serena Di Cosimo en el Instituto Nazionale dei Tumori de Milán, Italia, para estudiar el ADN tumoral circulante (ctDNA) en muestras de plasma de 81 mujeres con cáncer de mama en fase inicial incluidas en dos ensayos prospectivos, uno en cada centro.

Las pacientes tenían entre 27 y 75 años (edad media de 48 años). La mayoría presentaba tumores inferiores a 5 cm con afectación ganglionar, y más de la mitad (60%) padecía un subtipo conocido como “triple negativo”, más frecuente en mujeres jóvenes y con peor respuesta a los tratamientos convencionales.

Los investigadores recogieron muestras de ADN tumoral circulante (ADNtc) en tres momentos clave: al incorporarse a los estudios y antes de comenzar la terapia neoadyuvante; al finalizar dichos tratamientos y justo antes de la cirugía; y durante el seguimiento posterior, con una mediana cercana a los siete años. En ese intervalo, un paciente murió sin que el cáncer reapareciera, 21 pacientes sufrieron una recaída y cuatro fallecieron tras la recaída.

“Los resultados de este amplio estudio prospectivo, realizado en un entorno real, demostraron que la presencia de ADN tumoral circulante (ADNtc) se asoció con una mayor probabilidad de recurrencia del cáncer de mama, especialmente cuando el ADNtc se detectó al finalizar el tratamiento prequirúrgico. Estos resultados sugieren que el ADNtc podría ser útil para identificar a las pacientes con mayor riesgo tras la terapia neoadyuvante y para orientar un tratamiento adicional si fuera necesario”, argumenta.

El equipo detectó ADN tumoral circulante (ADNtc) en el 57% de las muestras de plasma iniciales, porcentaje que descendió al 17% al concluir la terapia neoadyuvante. Se apreció una tendencia a mayor riesgo de recurrencia en las pacientes con ADNtc positivo al inicio del tratamiento, aunque sin alcanzar significación estadística. En cambio, la presencia de ADNtc al finalizar la terapia prequirúrgica se asoció con un riesgo 3,5 veces superior de recaída durante el seguimiento, incluso tras ajustar por factores como el tamaño tumoral, la edad o el estado de los receptores hormonales.

Aun en los casos con desaparición completa del tumor tras el tratamiento neoadyuvante (respuesta patológica completa), el ADN tumoral circulante (ctDNA) siguió siendo capaz de anticipar si la enfermedad volvería o no. La presencia de ADN tumoral circulante (ADNtc), tanto al inicio de los ensayos como tras la terapia neoadyuvante, se relacionó de forma significativa con tumores de mama con receptores hormonales negativos (RH-), un subtipo más agresivo y de manejo más complejo. Al comienzo de los estudios, el 64% de las pacientes presentaban enfermedad RH- y el 36% RH+.

Agostinetto añade: “Ya sabemos que el ADN tumoral circulante (ADNtc) tiene relevancia pronóstica, y su detección se asocia sistemáticamente con un mayor riesgo de recurrencia y una menor supervivencia, anticipando a menudo la recaída clínica por meses. Es eficaz para reflejar la enfermedad residual mínima y la carga tumoral. Sin embargo, hasta ahora, la evidencia sobre su utilidad en el contexto neoadyuvante ha sido limitada, principalmente debido al reducido número de pacientes en los estudios clínicos disponibles. Nuestro análisis incluye el mayor número de eventos posteriores al tratamiento neoadyuvante y demuestra que el ADNtc puede ser útil para guiar tratamientos posteriores. Actualmente, no se utiliza como práctica clínica estándar para el pronóstico fuera de los ensayos clínicos”.

En su opinión, el empleo de ADN tumoral circulante (ADNtc) en el escenario neoadyuvante debería evaluarse en ensayos prospectivos en los que las decisiones terapéuticas se basen en los resultados del ADNtc, con el fin de comprobar si intervenir de forma temprana en pacientes con ADNtc positivo se traduce realmente en mejores resultados.

Entre las principales fortalezas del trabajo destacan la larga duración del seguimiento y la inclusión de series consecutivas de pacientes en más de un centro especializado en cáncer.