El Consejo General de Enfermería (CGE) ha reclamado que se refuerce la formación específica de las enfermeras en biosimilares, fármacos “más asequibles” para el Sistema Nacional de Salud y con la misma eficacia que los medicamentos biológicos de referencia, con el fin de trasladar confianza a los pacientes y favorecer su adherencia a los tratamientos.
Los biosimilares se definen como medicamentos muy próximos a sus productos biológicos originales en cuanto a estructura, calidad, seguridad, eficacia e inmunogenicidad, y se consideran científicamente “intercambiables” con dichos medicamentos de referencia. Su progresiva incorporación ha permitido ampliar el acceso de los pacientes a terapias biológicas y aliviar el gasto de los sistemas sanitarios, ya que su precio es inferior al de los biológicos originales.
De acuerdo con una encuesta del Instituto Español de Investigación Enfermera del CGE, el 89 por ciento de las enfermeras estaría dispuesta a recibir más información sobre estos fármacos, y el 77,4 por ciento considera que la formación constituye el paso inicial para “mejorar la confianza en la eficacia y seguridad” de los biosimilares.
Los medicamentos biológicos de referencia han supuesto un gran avance en el abordaje de múltiples patologías, pero el incremento de las enfermedades crónicas y sus altos costes ha impulsado a las administraciones a fomentar el desarrollo y la prescripción de biosimilares como alternativa sostenible.
Profesionales formados e informados
El CGE subraya que, pese a la evidencia científica que respalda la eficacia y seguridad de estos tratamientos, persisten ideas equivocadas y un notable desconocimiento sobre su calidad y resultados. Por este motivo, insiste en que contar con profesionales bien formados e informados en esta materia es “fundamental”, dado su “papel esencial” en la gestión de la medicación, la farmacovigilancia y la educación sanitaria de los pacientes.
Del análisis de la encuesta se desprende que el 63,7 por ciento de las personas consultadas afirma disponer solo de conocimientos básicos sobre biosimilares, mientras que únicamente el 6 por ciento declara tener un nivel avanzado. Además, el 14,2 por ciento señala que tiene acceso a formación en su entorno laboral y solo el 9 por ciento indica que dicha formación procede de especialistas de la industria farmacéutica.
Para el 52,9 por ciento de los profesionales de Enfermería, la principal ventaja de los biosimilares es la reducción de costes para el sistema sanitario, aunque solo el 22,6 por ciento manifiesta plena confianza en su eficacia y seguridad. A su vez, el 68,7 por ciento identifica como barrera “más significativa” la falta de conocimiento y de experiencia directa con estos medicamentos.
Los datos del CGE ponen de relieve que la confianza en la seguridad y eficacia de los biosimilares aumenta a medida que se recibe formación específica y es claramente superior entre las enfermeras que ya trabajan de forma habitual con estos fármacos en sus unidades asistenciales.