El CIBER analizará cómo el ejercicio físico influye en la progresión del hígado graso en adultos

El proyecto EXALIVER del CIBER estudiará cómo el ejercicio físico influye en la evolución del hígado graso y la MASLD, especialmente en personas mayores.

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Diversos equipos del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) evaluarán cómo la práctica regular de ejercicio físico repercute en la evolución del hígado graso en población adulta. Esta investigación se llevará a cabo gracias a la Primera Convocatoria de Proyectos Interáreas CIBER, dotada con 245.000 euros y con un plazo de ejecución previsto de dos años.

El proyecto, denominado EXALIVER, está coordinado por José Antonio Serra, investigador principal del área de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, junto con Olga Estévez, investigadora joven del área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) en la Universidad Complutense de Madrid.

En la iniciativa participan también equipos de otras áreas e instituciones: un grupo CIBEREHD del Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante, un grupo CIBEROBN de la Universidad de Granada y un grupo CIBER-BBN de la Universidad Politécnica de Madrid.

Se trata de un estudio de investigación traslacional centrado en analizar de qué manera la actividad física modifica la fisiopatología y los principales parámetros clínicos de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD), con especial atención a las personas de mayor edad.

Cuatro grupos de pacientes y programas de ejercicio personalizados

El trabajo se plantea como una prueba de concepto con un número limitado de voluntarios, organizados en cuatro grupos diferenciados. Entre ellos se incluirán participantes de entre 40 y 60 años con signos iniciales de fibrosis hepática, así como otro grupo integrado por personas mayores de 70 años.

Todos los participantes seguirán un plan de entrenamiento físico de tres meses, con tres sesiones semanales, de las cuales dos serán presenciales. Antes de comenzar la intervención, cada persona será sometida a una valoración detallada para diseñar un programa individualizado acorde con su condición física, ajustando parámetros como la duración y la intensidad de las sesiones.

Uno de los rasgos distintivos del proyecto es la incorporación de tecnologías avanzadas para medir la respuesta al ejercicio. Entre ellas destaca un 'software' específico que permite cuantificar con gran precisión, mediante resonancia magnética nuclear, el grado de fibrosis hepática y el nivel de infiltración grasa en el hígado.

Asimismo, se emplearán dispositivos de monitorización continua para registrar la actividad física diaria, la calidad del sueño y los niveles de glucosa de los participantes. Estos datos servirán para explorar cómo se relacionan estos factores con la progresión de la enfermedad hepática.

Modelos animales para desentrañar los mecanismos biológicos

De forma paralela al ensayo clínico, EXALIVER desarrollará estudios en modelos animales, replicando los mismos protocolos de ejercicio en ratones de distintas edades y sexos. Este enfoque complementario facilitará el análisis detallado de muestras biológicas y procesos internos que no pueden evaluarse directamente en humanos.

Además de cuantificar los efectos beneficiosos generales del ejercicio, el proyecto pretende determinar qué variables explican la respuesta específica de cada individuo. Para ello se elaborarán modelos predictivos capaces de anticipar los resultados en función del estado de salud de partida y la edad, con el fin de diseñar intervenciones más precisas y personalizadas.

La iniciativa, que a finales de marzo comenzó su fase clínica con la puesta en marcha del programa de entrenamiento en los primeros participantes, aspira a abrir nuevas estrategias de prevención y tratamiento frente a una patología en constante aumento, contribuyendo a mejorar la salud y la calidad de vida de la población.