El CISNS da luz verde a una nueva Estrategia de Cuidados Paliativos que extiende su alcance más allá de la fase terminal

Sanidad aprueba la Estrategia 2026-2030 de Cuidados Paliativos, que prioriza el sufrimiento y amplía la atención más allá de la fase terminal.

3 minutos

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) ha dado su visto bueno este jueves al documento 2026-2030 para el desarrollo de la Estrategia de Cuidados Paliativos. Según ha señalado el Ministerio de Sanidad, se trata de un plan que amplía el enfoque tradicional y coloca el sufrimiento del paciente como eje central de la atención, más allá de la mera fase terminal.

Veinticinco años después del primer Plan Nacional, Sanidad destaca que la nueva estrategia consolida el acceso a estos cuidados como un derecho individual, con independencia de la enfermedad de base o del lugar en el que resida la persona. De este modo, los cuidados paliativos dejan de circunscribirse a pacientes en situación terminal con un pronóstico inferior a seis meses y pasan a priorizar el sufrimiento derivado de la patología como principal criterio de activación de la atención.

El Ministerio subraya que este nuevo modelo asistencial responde a una realidad epidemiológica "ineludible", ya que se calcula que en torno al 75 por ciento de las muertes en España se deben hoy a enfermedades crónicas que conllevan necesidades paliativas.

El texto precisa que, mientras el cáncer concentra aproximadamente un 25 por ciento de estos fallecimientos, las patologías no oncológicas —como las demencias, las insuficiencias de órgano o la fragilidad avanzada— representan ya el 50 por ciento, configurando una proporción de dos casos no oncológicos por cada caso de cáncer.

El departamento que encabeza Mónica García explica que esta evolución está ligada al progresivo envejecimiento de la población, que ha elevado la proporción de adultos con necesidades paliativas hasta situarla entre el 1,4 por ciento y el 1,6 por ciento de la población general. En este contexto, el grupo predominante de pacientes ya no es el oncológico, sino el formado por personas con multimorbilidad y fragilidad avanzada, que suelen atravesar procesos de deterioro más prolongados y fluctuantes y precisan un acompañamiento integral mucho antes de la etapa final de la vida.

Atención a la población infantil y adolescente

La estrategia renovada otorga una atención específica a la población infantil y adolescente, cuya prevalencia en España se estima en 65 por cada 10.000 menores. En este marco se incorpora la atención perinatal, con cobertura paliativa desde la fase prenatal y tras el diagnóstico de condiciones incompatibles con la vida extrauterina.

Asimismo, el plan contempla una transición progresiva hacia los recursos de adultos para jóvenes de entre 19 y 24 años, con el fin de evitar una ruptura brusca del vínculo terapéutico en momentos especialmente delicados. El documento también se compromete a garantizar el acceso a la educación a través de aulas hospitalarias y apoyos a domicilio, de modo que el menor pueda mantener sus relaciones sociales.

Para reducir ingresos evitables en los servicios de urgencias, la estrategia plantea una atención continuada las 24 horas del día, los 365 días del año. Este despliegue se apoyará en líneas de atención telefónica especializada y en el uso de la telemedicina, recursos especialmente relevantes en áreas rurales con gran dispersión geográfica.

El texto incorpora igualmente la figura del profesional de enlace o enfermera gestora de casos como elemento clave para coordinar el paso del paciente entre el hospital y el domicilio, garantizando que el plan de cuidados personalizado sea conocido y aplicado en todos los niveles asistenciales.

Determinantes sociales y comunidades compasivas

La estrategia incorpora una mirada específica a los determinantes sociales de la salud. Se reconoce la necesidad de corregir el sesgo de género en la valoración del dolor —"donde las mujeres a menudo deben declarar niveles de dolor más altos para ser registradas"— y de hacer visible la carga emocional que soportan las mujeres como cuidadoras informales. Igualmente, se combate el edadismo para asegurar que las personas mayores residentes en centros sociosanitarios reciban una atención paliativa de calidad equiparable a la del entorno hospitalario.

Además, el Ministerio apuesta por el modelo de "Comunidades Compasivas", que busca implicar a la sociedad civil —vecindario, amistades y voluntariado— en el acompañamiento y los cuidados al final de la vida, favoreciendo que la muerte se entienda como parte natural del ciclo vital.

El documento 2026-2030 para el desarrollo de la Estrategia de Cuidados Paliativos es el resultado de un trabajo conjunto entre el Comité Institucional, integrado por las Comunidades Autónomas, y un Comité Técnico formado por personas expertas, sociedades científicas y asociaciones de pacientes.

Con este marco, el Ministerio insiste en que la meta última es que "cada persona en España pueda afrontar el final de la vida con dignidad, soporte psicosocial y un alivio efectivo del sufrimiento garantizando una atención segura y de calidad".