El CNIO define su nuevo Plan de Actuación para concentrar su futuro en las áreas más punteras de investigación oncológica

El CNIO aprueba un nuevo Plan de Actuación hasta 2026 que refuerza la genómica, la biocomputación y la IA para liderar la investigación del cáncer.

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El CNIO presenta su Plan de Actuación para orientar su futuro a las áreas más prometedoras en la investigación. CNIO

El CNIO presenta su Plan de Actuación para orientar su futuro a las áreas más prometedoras en la investigación. CNIO

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La Dirección del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha dado a conocer este lunes a todo su personal el Plan de Actuación para 2026, un documento estratégico aprobado por unanimidad por su Patronato el pasado mes de diciembre. Con este plan se incorporan nuevas líneas de trabajo en el ámbito del cáncer y se redirigen los recursos para mantener al centro en la vanguardia de la investigación internacional.

Raúl Rabadán, que asumirá el cargo de director científico del CNIO el próximo 1 de mayo, ha detallado que toma el relevo “para liderar una etapa de renovación científica, institucional y organizativa en un momento muy complejo para la institución”.

Ha recalcado que “la prioridad es fortalecer lo que funciona y mejorar lo que puede mejorarse para abordar los retos actuales de la investigación del cáncer con las mejores herramientas”, al tiempo que ha remarcado que el CNIO parte “de una base científica ya muy sólida” y ha destacado que “el principal activo del CNIO es su plantilla investigadora de primer nivel internacional, que ahora trabajará en un marco más estable y competitivo”.

En la misma línea, ha defendido que “el CNIO es una institución estratégica para España y para Europa, y mi compromiso es que el CNIO salga de esta etapa más moderno y relevante internacionalmente como investigación oncológica pública”.

Tres grandes divisiones científicas

El nuevo Plan fija que los esfuerzos del CNIO se orienten a las áreas que más están impulsando hoy la prevención, el diagnóstico y las terapias contra el cáncer: biología computacional, genómica de gran escala, nuevas inmunoterapias y una mayor conexión con los pacientes, clave para la medicina personalizada y de precisión.

Para ello, se articularán tres grandes divisiones que ampliarán el alcance de la actividad científica del centro: Investigación Básica y Traslacional; Investigación Clínica; y Plataformas de Innovación Científico-Tecnológica, con “plena interacción” entre ellas para favorecer la colaboración.

Según Rabadán, “la integración de genómica, biología computacional, inteligencia artificial e investigación clínica es esencial para una oncología de precisión real”.

Dentro de esta nueva estructura, el Programa de Oncología Molecular estará encabezado por Óscar Fernández-Capetillo, centrado en el estudio de las proteínas y sus alteraciones. El Programa de Biología Tumoral e Inmunología, liderado por Francisco X. Real, se ocupará de las células tumorales y su relación con el sistema inmunitario. Por su parte, el Programa de Genómica de Precisión y de Poblaciones se enfocará en la dimensión del paciente y el impacto en la sociedad.

Como ha señalado Rabadán, “abordamos el cáncer en todas sus escalas: desde las alteraciones moleculares en cada paciente, hasta su impacto en grandes poblaciones”.

El Programa de Genómica de Precisión y de Poblaciones, de nueva creación y dirigido por Núria Malats, analizará los factores genéticos y ambientales que condicionan el riesgo de desarrollar cáncer y la respuesta a los tratamientos. Con este impulso, el CNIO pretende afianzarse como referente europeo en la obtención y análisis de datos genómicos masivos en oncología.

También se estrena el programa de Biología Computacional y de Sistemas, que situará al CNIO en la primera línea de la biocomputación y de la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA) y del análisis de big data al cáncer. Esta área estará dirigida por Fátima Al-Shahrour.

Nuevos grupos y plataformas de biocomputación e IA

En torno a estos programas se pondrán en marcha cuatro nuevos grupos de investigación; entre ellos, Genómica Matemática, que coordinará el propio Rabadán; Genómica de Poblaciones Humanas, bajo la responsabilidad de Anna González-Neira; y Edición Genómica, que estará dirigido por Sandra Rodríguez.

Estos equipos se apoyarán en dos nuevas infraestructuras tecnológicas: una plataforma de Biocomputación e Inteligencia Artificial y otra de Innovación Genómica, concebidas para ofrecer servicios avanzados tanto a los investigadores del CNIO como a grupos externos.

Rabadán ha insistido en que “la biocomputación y la inteligencia artificial son ya una herramienta central en la investigación del cáncer” y ha avanzado que su uso “contribuirá a convertir al CNIO en un centro de referencia europeo en análisis de datos genómicos a gran escala y lograr diagnósticos más tempranos, tratamientos más personalizados y una mejor evaluación de riesgos”.

Gestión con “transparencia y eficiencia” y refuerzo del talento

El Plan de Actuación también establece la “total alineación de la Gerencia con la Dirección Científica” y fija como ejes la transparencia y la eficiencia en la utilización de los recursos públicos. La formación de jóvenes investigadores se mantiene como una prioridad estratégica y queda en manos de Marisol Soengas, responsable de la Deans Office y líder del Grupo de Melanoma del CNIO.

El nuevo equipo de dirección científica estará encabezado por Rabadán, procedente de la Universidad de Columbia, que llevará el grupo de Genómica Matemática en el CNIO. Su trabajo se centrará en modelizar la evolución de los tumores en pacientes, desarrollar métodos de inteligencia artificial para identificar mutaciones funcionales en el genoma del cáncer y estudiar la relación entre virus y tumores, entre otros proyectos.

Óscar Fernández-Capetillo continuará al frente del grupo de Inestabilidad Genómica, responsable de haber identificado el papel del estrés replicativo, un tipo de daño genómico, en cáncer y envejecimiento. De esta línea surgió un nuevo compuesto antitumoral licenciado para su desarrollo clínico. Actualmente, el grupo profundiza en los mecanismos de resistencia a fármacos y en las bases moleculares de otras enfermedades, como las patologías neurodegenerativas.

Francisco X. Real dirige el grupo de Carcinogénesis Epitelial, centrado en las bases moleculares del cáncer de páncreas y vejiga. Entre sus hallazgos recientes figura el mecanismo por el que una variante genética incrementa el riesgo de cáncer de páncreas. Además, preside la Alianza de Investigación en Cáncer de Páncreas (ALIPANC), que reúne a 58 equipos multidisciplinares de investigación en España.

Fátima Al-Shahrour, hasta ahora responsable de la Unidad de Bioinformática, es especialista en el análisis del cáncer desde la perspectiva genómica. Desarrolla herramientas computacionales para medicina de precisión y para interpretar datos genómicos, y es co-directora del Máster en Bioinformática y Ciencia de datos en Medicina personalizada de precisión y salud del Instituto de Salud Carlos III.

Óscar Llorca lidera el Grupo de Arquitectura y Función de Macromoléculas, que ha descrito el funcionamiento de proteínas clave para el crecimiento celular y ha esclarecido mecanismos mediante los cuales la célula detecta y repara daños en el ADN.

Núria Malats encabeza el Grupo de Epidemiología Genética y Molecular. Entre sus aportaciones destaca la identificación de una firma molecular de microorganismos en heces capaz de predecir el riesgo de cáncer de páncreas. Ha coordinado consorcios nacionales e internacionales con cientos de participantes y co-lidera el proyecto europeo PANCAID, orientado al desarrollo de una biopsia líquida para la detección precoz del cáncer de páncreas.

Por su parte, Marisol Soengas dirige el Grupo de Melanoma del CNIO. Entre sus resultados más destacados figura el sistema “MetAlert”, que permite visualizar cómo las células de melanoma preparan rutas de diseminación antes de que se formen metástasis. Más recientemente ha descrito cómo el melanoma consigue ocultarse y resistir a la inmunoterapia.

La labor de este grupo ha dado lugar a la creación de la empresa española Highlight Therapeutics, responsable del desarrollo del compuesto BO-112, el primer candidato a fármaco oncológico surgido de la investigación del CNIO que ha alcanzado ensayos en pacientes.