El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha constatado que determinadas células inmunitarias presentes en el cerebro son capaces de modular la actividad de las neuronas que liberan hormonas gonadotropinas (GnRH, en su acrónimo inglés), responsables de desencadenar la pubertad, el desarrollo de las gónadas y la capacidad reproductiva.
El eje hipotálamo-hipófiso-gonadal coordina múltiples funciones vinculadas a la reproducción. En el hipotálamo, las neuronas GnRH son el elemento central de este circuito y se conocía que recibían señales de otras neuronas, pero hasta ahora no se había demostrado que las células inmunitarias del sistema nervioso central intervinieran en su regulación.
El trabajo, difundido este jueves en “Science”, demuestra este mecanismo a partir de experimentos en modelos animales. En concreto, la microglía, un tipo de célula defensiva del sistema nervioso encargada de eliminar amenazas y restos moleculares, participa en este control funcional.
“El hecho de encontrar células que no son neuronas, sino células inmunitarias, regulando la fertilidad ya es importante”, ha subrayado la jefa del Grupo de Transformación y Metástasis del CNIO, Eva González-Suárez, responsable de la investigación.
Los resultados indican además que la microglía ajusta la actividad de las neuronas GnRH a través de la proteína RANK, cuyo papel esencial en el desarrollo del cáncer de mama fue descrito por la propia González-Suárez en 2010.
Cuando el equipo del CNIO bloqueó la expresión de RANK en modelos animales, se alteró la función reproductiva tanto en machos como en hembras. En los ejemplares que nacieron ya sin RANK, y en aquellos en los que la proteína se eliminó antes de la pubertad, se detectó una caída de las hormonas sexuales y una disfunción de las gónadas, conocida como hipogonadismo; estos animales no llegaron a iniciar la pubertad. En cambio, cuando se suprimió RANK en animales ya sexualmente maduros, perdieron la fertilidad en el plazo de un mes.
RANK, posible clave para el diagnóstico y tratamiento
Para profundizar en la relevancia de RANK en la fertilidad humana, los investigadores analizaron muestras de personas con hipogonadismo hipogonadotrópico congénito, un trastorno poco frecuente asociado al retraso o ausencia de la pubertad y a problemas de infertilidad. Este síndrome se origina por alteraciones en las neuronas GnRH o en las moléculas que estas producen.
El estudio detectó, en algunos de estos pacientes, mutaciones en el gen que codifica la proteína RANK. A partir de este hallazgo, los autores plantean que RANK podría considerarse un gen candidato para el diagnóstico molecular del hipogonadismo hipogonadotrópico congénito y, al mismo tiempo, una posible diana terapéutica frente a trastornos endocrinos y síndromes que comprometen la fertilidad.
“El papel de la microglía como regulador de la función de las neuronas ‘reproductoras’ es nuevo, y esa regulación asociada a RANK puede ocurrir en otros ejes, para otras funciones, como podrían ser el eje del apetito-saciedad, del estrés, etcétera”, ha añadido González-Suárez.