El podólogo Manuel Mosqueira, integrante del grupo de investigación Avances en Biomecánica Deportiva y Ortopodología (ABIDOR) de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), subraya que dar prioridad a la comodidad del calzado y al uso de ortesis plantares resulta clave para disminuir el riesgo de lesiones en el 'running', mientras que un exceso de amortiguación en las zapatillas puede tener el efecto contrario.
Estas conclusiones se recogen en un trabajo publicado en la Revista Española de Podología, editada por el Consejo General de Podología de España, centrado en este deporte, muy extendido pero con una elevada tasa de problemas musculoesqueléticos. El texto señala que hasta el 79 por ciento de los aficionados a correr sufre algún tipo de lesión en la actualidad, pese a los avances tecnológicos incorporados al calzado deportivo.
Durante años, las marcas de zapatillas de deporte han basado su estrategia en incrementar la amortiguación y en controlar la pronación, es decir, el movimiento de apoyo natural del pie al correr. No obstante, la literatura científica más reciente pone en duda estas recomendaciones tradicionales, tal y como recoge Mosqueira en su artículo.
“Utilizar materiales más blandos no se traduce necesariamente en una mayor amortiguación, e incluso las mediasuelas más blandas incrementan las fuerzas de reacción del suelo”, apunta el podólogo, advirtiendo de que una amortiguación excesiva puede favorecer una técnica de carrera menos eficiente y un mayor impacto, lo que se asocia a un incremento de las lesiones.
Respecto a la pronación, tradicionalmente considerada un elemento de riesgo, los estudios actuales evidencian que una posición pronada del pie de entre siete y 10 grados actúa como factor protector, al aportar una amortiguación fisiológica y cierta ventaja frente a las lesiones en el 'running'. El control intensivo de la pronación podría resultar dañino, como muestra una investigación en corredores con pies muy pronados que utilizaron zapatillas con control de pronación y presentaron más lesiones, y de mayor duración, que quienes corrieron con modelos neutros.
Comodidad del calzado y papel de las plantillas
Frente a estos enfoques, la sensación de comodidad que el corredor percibe con sus zapatillas se sitúa como el aspecto determinante a considerar. Los trabajos científicos señalan que, cuando los deportistas sienten su calzado como cómodo, la frecuencia de lesiones se reduce de forma notable. Además, un calzado confortable mejora el rendimiento y disminuye la variabilidad cinética durante la carrera.
El artículo introduce el concepto de “patrón preferido de movimiento”, según el cual “una adecuada zapatilla de correr sería aquella que permita al pie moverse en el patrón preferido de movimiento, teniendo presente la necesidad de limitar o acotar esa trayectoria de movimiento sin bloquearla”. Este planteamiento ha impulsado que las firmas deportivas integren sistemas de “guías de control” que aportan estabilidad sin limitar en exceso el movimiento natural del pie.
Junto a la comodidad, el empleo de ortesis plantares o plantillas se muestra eficaz tanto en la prevención como en la recuperación de lesiones. “El 50-90 por ciento de los corredores que son tratados con ortesis plantares podrían conseguir una recuperación completa o una gran mejoría de sus patologías”, recoge el texto.
En una investigación específica se observó que el grupo que llevaba las plantillas que consideraba más cómodas, seleccionadas según criterios podológicos y biomecánicos, registró un 53 por ciento menos de lesiones que el grupo control. Este hallazgo vuelve a poner de relieve el papel central del confort en la prevención de problemas asociados a la carrera.
Evaluación biomecánica y técnica de carrera
Antes de adquirir unas zapatillas para correr, Mosqueira recomienda acudir a un podólogo para realizar una evaluación biomecánica completa, una inversión que, a su juicio, puede marcar la diferencia entre mantener la práctica del 'running' durante años o abandonarla por dolencias evitables en los primeros meses.
“La valoración multidisciplinar, desde el podólogo, el entrenador y hasta la recomendación de la tienda especializada, proporcionan un mayor conocimiento y seguridad a la hora de indicar las zapatillas de running más adecuadas para los pacientes corredores”, ha afirmado.
Asimismo, sugiere alternar diferentes pares de zapatillas, modificar las distancias de entrenamiento e incorporar otras disciplinas deportivas al plan semanal. También insta a revisar periódicamente el estado del calzado para vigilar el desgaste de la suela y a prestar atención a la técnica de carrera, ya que elementos como el tipo de apoyo inicial (talón, mediopié o antepié) influyen en la aparición de lesiones.
“Es más importante cómo corra el corredor que el calzado que esté utilizando, pero también es esencial tener en cuenta lo que lleva en sus pies, dado que puede afectar a cómo corre”, concluye Mosqueira.