El Defensor del Paciente exige una unidad pública de referencia para síndromes compresivos vasculares

El Defensor del Paciente pide al Gobierno una unidad pública y protocolos específicos para los síndromes compresivos vasculares y otras patologías raras.

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El Defensor del Paciente ha remitido una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a la ministra de Sanidad, Mónica García, en la que solicita la puesta en marcha, como mínimo, de una unidad específica para síndromes compresivos vasculares dentro del sistema sanitario público, atendiendo así a las reivindicaciones de los afectados.

En su escrito, la asociación del Defensor del Paciente insta a que se adopten medidas concretas y se dé visibilidad a quienes padecen enfermedades poco frecuentes como el síndrome del cascanueces, síndrome de Wilkie, síndrome de congestión pélvica, síndrome de May-Thurner, síndrome de ligamento arcuato y síndrome de vena cava inferior.

Estos trastornos generan manifestaciones clínicas como dolor abdominal, sensación de plenitud precoz, vómitos y náuseas, adelgazamiento, predisposición a trombosis, dolor crónico, tromboembolismo pulmonar, edema persistente, problemas respiratorios y episodios de vértigo, entre otros síntomas, que en muchas ocasiones pasan desapercibidos, pero que, tal y como recuerdan, “no significa que no existan”.

El comunicado subraya que son muy pocos los pacientes que logran acceder a una intervención y que, cuando lo consiguen, a menudo se ven obligados a desplazarse fuera de España y a asumir un “gran esfuerzo económico”, consecuencia de la escasa formación sobre estas patologías y de la “invisibilidad” que las rodea.

Ante esta situación, la entidad reclama la creación de una red de apoyo para los afectados y reformas que permitan que los tratamientos estén al alcance de todos. Considera que disponer de una unidad especializada en síndromes compresivos vasculares evitaría que los enfermos permanezcan durante años peregrinando de consulta en consulta en busca de un especialista y de un diagnóstico certero.

Al mismo tiempo, solicita la elaboración de un protocolo específico orientado a la detección temprana de estas enfermedades. “Muchos de los pacientes se ven obligados a deambular por médicos y diversos especialistas durante años sin tener a tiempo un diagnóstico claro y acertado. Este tiempo perdido lo gana la enfermedad, que avanza y deriva en otras complicaciones de salud que en última instancia pueden ser muy graves”, ha advertido el Defensor del Paciente.