El diagnóstico temprano del virus de la hepatitis Delta, clave para evitar carcinoma hepatocelular

Expertos reclaman mejorar el diagnóstico y tratamiento precoces del VHD y avanzar en el abordaje de la colangitis biliar primaria y la investigación hepática.

4 minutos

Publicado

4 minutos

Incrementar las tasas de detección precoz y el inicio temprano del tratamiento frente al virus de la hepatitis Delta (VHD) resulta determinante para frenar la aparición de carcinoma hepatocelular (CHC) en los pacientes. Así lo han subrayado varios especialistas en un simposio promovido por Gilead durante el 51º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH).

La hepatóloga María Buti, del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, ha recordado que la infección por el virus de la hepatitis Delta, que requiere la presencia del VHB para poder infectar y completar su replicación, aumenta de forma notable la probabilidad de desarrollar carcinoma hepatocelular y otros eventos hepáticos graves.

En los pacientes coinfectados por VHD y virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el riesgo de carcinoma hepatocelular llega a ser hasta seis veces superior frente a los pacientes con infección única por VHB. Además, el VHD favorece la infiltración de células inflamatorias y acelera la evolución de la fibrosis hepática, lo que impulsa la aparición de cirrosis.

En la sesión, en la que también han intervenido el profesor Pietro Lampertico, de la Fondazione IRCCS CáGranda Ospedale Maggiore Policlínico de Milán (Italia), y la especialista en gastroenterología y hepatología Beatriz Mateos, del Hospital Universitario Ramón y Cajal, se ha recalcado que aún queda un largo recorrido para lograr la eliminación de las hepatitis virales como problema de salud pública.

La doctora Mateos ha incidido en que las nuevas estrategias para potenciar el diagnóstico, como las basadas en la elevación de las transaminasas o iniciativas como Prolink, y la adecuada vinculación de las personas con hepatitis virales al sistema sanitario, son esenciales. Asimismo, ha alertado de que un porcentaje relevante de pacientes continúa sin diagnóstico o se detecta en fases avanzadas, lo que pone de relieve la urgencia de reforzar los programas de cribado y detección temprana.

En paralelo, ha señalado que un número significativo de personas con hepatitis B permanece sin seguimiento, por lo que es prioritario desplegar circuitos diagnósticos y de derivación más eficaces. Para ello, los profesionales sanitarios deben coordinarse desde un enfoque multidisciplinar.

Colangitis biliar primaria, principal causa de colestasis crónica en adultos

En el marco del Congreso de la AEEH, Gilead ha celebrado igualmente un simposio sobre colangitis biliar primaria (CBP), con la participación de los doctores Rosa Morillas, del Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona; Javier Ampuero, del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla; Maria Pilar Ballester Ferré, del Hospital Clínico Universitario de Valencia; y Montserrat García Retortillo, del Hospital del Mar de Barcelona.

Los ponentes han remarcado la necesidad de seguir mejorando el abordaje de esta patología hepática inmunomediada crónica, caracterizada por la inflamación y destrucción progresiva de los pequeños conductos biliares intrahepáticos. Esta alteración del flujo biliar conduce a la acumulación de ácidos biliares tóxicos que dañan el hígado y pueden desembocar en cirrosis, descompensación o necesidad de trasplante hepático si no se trata de forma adecuada.

Entre los síntomas más habituales se encuentran el prurito y la fatiga, que en determinados casos pueden resultar muy incapacitantes. En la actualidad no existe cura, por lo que las terapias se orientan a frenar la progresión de la enfermedad y aliviar los síntomas derivados de la colestasis, como el prurito colestásico.

Aunque la CBP es una enfermedad poco frecuente, los especialistas han advertido de que constituye la patología hepática más habitual asociada a colestasis crónica en adultos. Afecta sobre todo a mujeres, con un diagnóstico que suele establecerse entre los 30 y los 65 años.

Octava edición de las Becas Gilead-AEEH en hepatología

Durante el Congreso, Gilead ha hecho entrega de las ayudas correspondientes a la octava convocatoria conjunta con la AEEH, dirigida a respaldar proyectos de investigación en hepatología.

En esta edición se han concedido becas a 14 proyectos. Desde su puesta en marcha en 2019, las Becas Gilead-AEEH han permitido financiar 90 iniciativas en 16 comunidades autónomas, con un importe global superior a 2,2 millones de euros.

Con ello, Gilead reafirma su compromiso con la investigación y la optimización del abordaje clínico de las enfermedades hepáticas. Actualmente, la compañía mantiene líneas de trabajo en hepatitis Delta, impulsa la innovación en hepatitis B y desarrolla proyectos de microeliminación de hepatitis C en España.

“Nuestra estrategia se basa en impulsar soluciones que favorezcan el diagnóstico temprano y una atención más eficaz de patologías con importantes necesidades médicas no cubiertas. Este compromiso se apoya en la colaboración con los distintos agentes del sistema sanitario, como palanca clave para avanzar hacia un impacto positivo y duradero en la salud de los pacientes”, ha explicado la directora de la unidad de Enfermedades Hepáticas de Gilead España y Portugal, Natalia Granados.

Por su parte, el presidente de la AEEH, Rafael Bañares, ha destacado el compromiso común de la asociación y Gilead para impulsar el conocimiento y avanzar en la mejora de la salud hepática. “Iniciativas como esta permiten acelerar la detección de hepatitis virales, optimizar su cuidado y abordaje y facilitar el acceso a la curación, objetivos que difícilmente podrían alcanzarse sin un esfuerzo conjunto”, ha destacado sobre las Becas Gilead-AEEH.