La coordinadora de Periodoncia y Endodoncia de Vitaldent, la doctora Eva Victoria Lago, ha advertido de que el dolor dental suele estar ligado a enfermedades bucodentales que no han sido tratadas a tiempo, dado que, “en la mayoría de los casos, es el resultado de un proceso patológico que ha ido evolucionando de forma silenciosa durante semanas o incluso meses”.
“El dolor de muela no aparece de un día para otro”, ha recalcado la especialista de la compañía, coincidiendo con la celebración, este lunes, 9 de febrero, del Día Mundial de esta afección. Según ha detallado, “cuando el paciente acude a consulta por dolor, normalmente la enfermedad ya ha alcanzado el nervio dental o los tejidos profundos, lo que obliga a realizar tratamientos más complejos”.
Entre los orígenes más frecuentes del dolor dental, la doctora Lago ha citado las caries profundas, las infecciones, las fracturas dentales y las enfermedades periodontales. Estas patologías pueden evolucionar sin dar señales claras en sus etapas iniciales, lo que hace que muchas personas pospongan la visita al dentista hasta que el dolor se vuelve intenso o continuo.
“Es un error muy común esperar a que duela para pedir cita”, ha insistido Lago, subrayando que “la prevención y las revisiones periódicas son fundamentales para detectar los problemas a tiempo y evitar el dolor”. En este sentido, ha recordado que el dolor de muelas continúa siendo uno de los principales motivos de consulta odontológica, especialmente en los servicios de urgencias.
Consecuencias de retrasar la atención dental
Desde Vitaldent han remarcado la necesidad de sensibilizar a la población sobre el impacto de demorar el tratamiento, ya que la experiencia clínica constata que esta conducta no solo agrava el dolor y la incomodidad, sino que también incrementa el riesgo de infecciones, aumenta la posibilidad de perder piezas dentales y obliga a aplicar procedimientos más invasivos y prolongados.
Cuando un problema dental progresa sin control, “las opciones terapéuticas se reducen y el impacto en la calidad de vida del paciente es mucho mayor”, ha señalado Lago, quien ha recordado igualmente que la boca “es una parte fundamental de la salud general y no debería doler”. Por ello, se recomienda vigilar signos como la sensibilidad continuada al frío o al calor, las molestias al masticar, la inflamación de las encías o el sangrado frecuente, incluso en ausencia de un dolor muy intenso.