El ECDC detecta más de 70 casos de chikungunya en viajeros que vuelven de Seychelles a Europa desde noviembre

El ECDC alerta de más de 70 casos de chikungunya en viajeros europeos procedentes de Seychelles y pide extremar la prevención ante la alta transmisión.

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El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha comunicado que, desde noviembre de 2025, se han identificado en 10 países europeos más de 70 infecciones de chikungunya en personas que regresaban de Seychelles, lo que representa un “aumento considerable” respecto a los primeros meses del año.

De acuerdo con la información facilitada por el ECDC, antes de 2025 no se habían registrado casos vinculados a Seychelles. Actualmente, el país atraviesa una fase de transmisión sostenida del virus, por lo que el organismo europeo subraya que la probabilidad de contagio entre los viajeros es “alta”.

Como la temporada de mayor afluencia turística se concentra entre febrero y abril, el ECDC insta a quienes viajen a reforzar las medidas de protección frente a las picaduras de mosquitos durante su estancia, recurriendo al uso de repelentes, mosquiteras y prendas que cubran la mayor parte del cuerpo. Además, se puede valorar la vacunación siguiendo las indicaciones del país de origen.

La detección de casos de chikungunya en Seychelles se enmarca en una expansión más amplia del virus en las islas del océano Índico. En estos momentos, la circulación del chikungunya en la región es elevada, con casos comunicados en Mauricio, Comoras y en las regiones ultraperiféricas de la UE, la Isla Reunión y Mayotte.

Durante 2025, tanto la Isla Reunión como Mayotte registraron brotes de gran magnitud. Según las autoridades sanitarias locales, en Seychelles el virus chikungunya se encuentra actualmente más extendido que otros patógenos transmitidos por vectores.

Transmisión local “improbable” en Europa

El ECDC considera “improbable” que se produzca una transmisión local en la Europa continental tras el retorno de un viajero infectado, ya que las condiciones ambientales propias del invierno no favorecen la actividad de los mosquitos ‘Aedes’, responsables de la transmisión del virus chikungunya.

En caso de infección, los síntomas pueden manifestarse varios días después, incluso una vez de vuelta en el país de residencia, e incluyen dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos, así como dolor muscular y articular.

Las personas que se encuentren indispuestas durante el viaje deben acudir a un médico, especialmente si presentan fiebre o molestias articulares. También deben evitar nuevas picaduras de mosquitos mediante repelentes y ropa protectora, descansar, mantenerse bien hidratadas y, si es posible, no continuar el desplazamiento si su estado de salud no es adecuado.

Tras regresar, se recomienda vigilar el estado de salud durante un periodo de hasta tres semanas para detectar posibles síntomas, solicitar atención médica en caso de malestar e informar al profesional sanitario sobre el viaje reciente.

Aunque el chikungunya no suele considerarse una enfermedad mortal, determinados factores pueden incrementar el riesgo de cuadros más graves. Entre ellos figuran encontrarse en las últimas semanas de embarazo, con el consiguiente riesgo para los recién nacidos expuestos durante el parto, tener más de 65 años o padecer enfermedades de base.

El ECDC remarca que continúa supervisando la evolución de la situación y que publicará actualizaciones periódicas a través de su página web.