El ejercicio físico durante el tratamiento mejora la calidad de vida en pacientes con cáncer de pulmón, según un estudio

Un estudio del INEF-UPM y el Severo Ochoa confirma que el ejercicio físico durante el tratamiento mejora la calidad de vida en cáncer de pulmón.

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Un estudio indica que el ejercicio físico durante el tratamiento mejora la calidad vital de pacientes de cáncer pulmonar UPM

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Un equipo de especialistas de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid (INEF-UPM) ha colaborado en una investigación que concluye que la práctica de ejercicio físico incrementa la calidad de vida de las personas con cáncer de pulmón, respaldando así su recomendación mientras reciben tratamiento.

En este trabajo, en el que también ha participado el Servicio de Oncología del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, y que ha sido difundido en la revista “Cancers”, se han revisado 13 ensayos clínicos que en conjunto incluyen a 600 pacientes.

Según ha señalado Alejandro Barrera, investigador de la citada Facultad, este análisis “muestra que los programas de ejercicio físico producen mejoras significativas en la calidad de vida y en el bienestar físico de las personas con cáncer de pulmón en comparación con aquellos que no realizan ejercicio”.

“Los beneficios se observaron tanto en pacientes en fases tempranas como avanzadas de la enfermedad y en distintos contextos terapéuticos, como cirugía, quimioterapia y tratamientos dirigidos”, ha añadido Barrera, coautor del trabajo, quien ha recalcado que estos hallazgos sostienen la importancia de que los programas de ejercicio complementarios al tratamiento “se desarrollen de manera estructurada y bajo la supervisión de profesionales en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte”.

Elemento clave en la atención oncológica integral

En opinión de este representante del INEF-UPM, esta organización de los programas permitiría “una adaptación segura y eficaz a las características de cada paciente”. A su juicio, las conclusiones de la investigación “contribuyen a que profesionales sanitarios y responsables de políticas de salud integren el ejercicio físico como un componente esencial dentro del abordaje oncológico integral”.

Por último, y profundizando en lo observado en el estudio, desde el centro universitario han explicado que se evaluó si la práctica de ejercicio físico se asociaba con una mejoría de la disnea, es decir, la dificultad respiratoria. En este aspecto concreto, los datos obtenidos no han permitido establecer resultados concluyentes.