El especialista en lipedema y miembro de la Unidad de Lipedema y Linfedema de ViaCare, el doctor Curro Millán, ha explicado que el principal motivo del retraso en el diagnóstico de esta patología es que suele ser “muy confundida con obesidad”, a pesar de que afecta a “dos millones” de mujeres en España y a “400 millones” en todo el mundo.
Según ha detallado, “la incidencia es del 10 por ciento”, un dato que ha puesto sobre la mesa durante una jornada monográfica sobre lipedema centrada en la alimentación, los tratamientos disponibles y los hábitos de vida. El encuentro, organizado por ViaCare, centro médico del grupo sanitario Viamed Salud, ha servido además para estrenar el ciclo “Desayunos ViaCare”, en el que se ha remarcado la necesidad de disponer de tecnología adecuada y de tiempo suficiente para atender a cada paciente.
Para Millán, el “gran problema está en el diagnóstico diferencial”, ámbito “donde están las asociaciones” con otros trastornos. En este sentido, ha apuntado que “lipedema y linfedema son problemas opuestos” y que también se confunde con “síndrome metabólico” y “celulitis”, lo que obliga a “hacer un mejor diagnostico”.
Ha recordado que el lipedema es “una patología crónica y progresiva”, reconocida como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018. Por ello, la ha descrito como una enfermedad “joven” que ha sufrido “descuido” durante “mucho tiempo” por parte de “la sociedad médica” y que continúa “infradiagnosticada”.
Impacto social, síntomas y abordaje clínico
Aunque “se va avanzando”, Millán ha señalado que todavía no hay un “consenso claro” sobre esta patología, que afecta sobre todo a mujeres y provoca “mucho impacto social y psicológico”. Además del dolor, “altera el tejido graso, sobre todo en brazos y piernas” y presenta “una afectación genética y hormonal”, siendo una enfermedad “multifactorial”.
Entre los signos más frecuentes, el experto ha mencionado “dolor, hormigueo y desproporción anatómica”. Ha añadido que sobre estos síntomas “sí están más informados” los profesionales de “la nueva generación de Atención Primaria” y los distintos “especialistas” implicados, con un papel especialmente relevante del área de Endocrinología.
En este contexto, la doctora Iris de Luna, endocrinóloga de ViaCare y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad de Endocrinología, Nutrición y Diabetes de la Comunidad de Madrid (SENDIMAD), ha explicado que el abordaje se basa en “nutrición de precisión, tratamientos corporales dirigidos y autocuidado a nivel de aspectos emocionales” y “rutinas”. De ahí “la importancia de una buena historia clínica”, ha recalcado.
Ha insistido en que “los tratamientos han de ser dirigidos, hay que buscar medidas sostenibles a largo plazo”, ya que “no disponemos de cura”, aunque sí se logran “periodos prolongados de mejoría”. En cuanto al enfoque dietético, ha concretado que “el tratamiento nutricional busca modular la respuesta inflamatoria”. En este sentido, ha recalcado que “no hay que contar calorías”, sino “priorizar la calidad de los alimentos” y “la reducción del volumen”.
Entre las recomendaciones, ha apuntado que es preciso retirar el gluten de la alimentación “porque es inflamatorio”, además de evitar tóxicos como el alcohol y los disruptores endocrinos presentes en ciertos productos químicos y cosméticos, que generan “sobrecarga hormonal”. Como contrapeso, ha defendido el uso de vitamina C, al ser “un antiinflamatorio”, y de omega-3, así como la práctica de ayuno nocturno de 12 horas y/o intermitente “para optimizar la función hepática”.
De Luna ha matizado que “en ocasiones, necesitaremos fármacos, pero no siempre”. Tanto ella como Millán han recordado que fármacos como “Mounjaro”, cuya molécula es tirzepatida, únicamente están indicados por ahora en casos de lipedema asociado a obesidad. “Se están haciendo ensayos en esta línea”, ha explicado la endocrinóloga, que ha añadido que este medicamento “imita a dos hormonas propias del cuerpo: GLP-1 y GIP”.
Cirugía, fisioterapia y necesidad de más investigación
Respecto al tratamiento quirúrgico, Millán ha defendido que la cirugía es un procedimiento “seguro” y “efectivo en reducción de volumen y sintomatología”. No obstante, ha advertido de que “una cirugía decidida de forma inadecuada, sin modificar el círculo que te produce la progresión de la enfermedad, creo que no es correcta”, remarcando que “la decisión es de la paciente”.
“Mi opinión es controlar las causas, tenerlo dominado y cerrar ese círculo vicioso”, ha señalado, para añadir que “esas cirugías suelen ser definitivas manteniendo el estilo de vida”. Al mismo tiempo, ha puesto el foco en la relevancia de la Fisioterapia y en cómo “afectan todos los agentes externos”, desde “las horas de la comida, las horas de sol, el ambiente y el wifi”.
El especialista ha mencionado también otras herramientas de apoyo, como los ultrasonidos, la densitometría DXA y la necesidad de “trabajar la musculatura”, y ha insistido en que se requiere incrementar la investigación sobre esta “enfermedad nueva”. En la misma línea, De Luna ha apuntado que “hasta un tercio” de las pacientes “va a tener problemas tiroideos”, lo que refuerza la conveniencia de un abordaje multidisciplinar.
La jornada ha incluido el testimonio de varias afectadas, entre ellas Sheila Ocaña, quien ha relatado que fue tratada “toda la vida como obesa” y que ha tenido que esperar “40 años” para recibir un diagnóstico de lipedema. Las pacientes han coincidido en denunciar la estigmatización que aún rodea a esta enfermedad.