La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha presentado la quinta edición del Código Europeo contra el Cáncer (ECAC5). Este nuevo documento, por primera vez, se dirige de forma explícita a los responsables políticos para que adopten medidas que faciliten la prevención del cáncer, entre ellas incrementar los impuestos sobre tabaco y alcohol con el fin de reducir su accesibilidad.
La Fundación ECO para la Excelencia y Calidad en Oncología, junto con la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), ha celebrado este miércoles un acto de lanzamiento del nuevo código, surgido en los años 80 como guía para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer. Esta quinta versión incorpora 14 recomendaciones, frente a las 12 de la edición de 2014, y podrá consultarse en español a partir del 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer.
El miembro del Comité Científico ECAC5 José María Martín Moreno, coautor del texto, ha reconocido que el efecto del código desde su origen no puede calificarse de “triunfalista”, aunque ha remarcado que confían en revertir esta situación gracias al giro introducido en esta actualización. Se pasa de un planteamiento centrado casi exclusivamente en la conducta individual ("no fumes", "come mejor") a una apelación directa a los dirigentes, reclamándoles que hagan viables esas elecciones saludables para la ciudadanía.
Durante su intervención, Martín Moreno ha desgranado las 14 recomendaciones del ECAC5, poniendo el foco en las principales novedades. En cuanto al tabaco, ha precisado que la indicación es “no fume, no use ningun tipo de tabaco ni productos de vapeo y, si fuma, debe dejarlo”. Ha subrayado que, como elemento novedoso, se incluye una mención concreta al riesgo asociado al vapeo y se refuerza la importancia de actuar frente al humo ambiental generado por otras personas.
El código mantiene, al igual que en ediciones previas, la llamada a prevenir el sobrepeso y la obesidad, realizar actividad física de forma regular y seguir una alimentación saludable. La diferencia ahora es que se solicita a los gobiernos que eleven los impuestos sobre alimentos con alto contenido en grasas, azúcar y sal, favorezcan el acceso a productos saludables, implanten incentivos fiscales para los desplazamientos activos o para clases de educación nutricional, entre otras medidas.
Otro cambio relevante se refiere al consumo de alcohol, cuya recomendación pasa de “limitar” a “evitar”. Martín Moreno ha recalcado la trascendencia de este punto, a la luz de la evidencia científica que sitúa el alcohol como uno de los principales factores de riesgo para al menos siete tipos de cáncer y que indica que su consumo ligero o moderado provoca casi 23.000 nuevos diagnósticos de cáncer al año en la Unión Europea.
El ECAC5 incorpora además un nuevo bloque dedicado a la contaminación atmosférica. En este apartado se anima a utilizar el transporte público, optar por trayectos con poco tráfico al desplazarse a pie, mantener el hogar libre de humo evitando quemar materiales como carbón o madera y respaldar políticas que contribuyan a mejorar la calidad del aire. Asimismo, amplía la recomendación de participar en programas de cribado de cáncer de colon, mama y cuello uterino, incluyendo el 'screening' de pulmón cuando exista en el país y se ofrezca a la persona.
El documento también refuerza la atención a las infecciones relacionadas con el cáncer. Amplía la recomendación de vacunar frente al virus de la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH) tanto a niños como a niñas a la edad fijada en cada país, y aconseja participar en pruebas y tratamientos frente a los virus de la hepatitis B y C, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y 'Helicobacter pylori', siguiendo las pautas nacionales.
Junto a estas novedades, el ECAC5 mantiene otras orientaciones ya conocidas para prevenir el cáncer: prolongar la lactancia materna tanto como sea posible, evitar la exposición excesiva al sol y utilizar fotoprotección, reducir al mínimo la exposición a agentes cancerígenos en el entorno laboral, informarse sobre los niveles de gas radón en la zona de residencia y limitar la terapia de reemplazo hormonal a los casos en que esté indicada por un profesional sanitario.
Dificultades para llevar el código a la práctica
El presidente de la Fundación ECO, Jesús García-Foncillas, ha remarcado el valor de disponer de un código de estas características para frenar una enfermedad de la que se diagnostican cada año cerca de 300.000 nuevos casos en España. No obstante, ha advertido de los obstáculos que pueden surgir a la hora de aplicarlo de forma efectiva.
Entre esos retos, ha mencionado el coste económico de seguir una dieta saludable y el “marketing agresivo” a favor de los alimentos ultraprocesados y las bebidas alcohólicas. También ha señalado la existencia de barreras estructurales y “urbanas” que favorecen el sedentarismo y exponen a la población a los efectos de la contaminación del aire.
García-Foncillas ha llamado igualmente la atención sobre las desigualdades en salud y la “brecha” en la comprensión de los riesgos por parte de la ciudadanía. “Hablamos mucho, pero no estamos muy seguros de si la población a la cual nos dirigimos entiende el riesgo que implican muchos de estos factores que se recogen en el código”, ha manifestado, para aludir después a la “resistencia cultural y social” que mantiene normalizado el consumo de alcohol. Además, ha advertido del “escepticismo acientífico” en torno a las vacunas.
Por su parte, la directora de Atención a Pacientes y Usuarios de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Carmen Yélamos, ha subrayado la “oportunidad” que representa este código para transformar la prevención del cáncer con la implicación de todos los actores, puesto que “la prevención del cáncer no es un reto individual sino una responsabilidad colectiva”.
En esta línea, ha insistido en la urgencia de difundir el contenido del ECAC5 en un contexto marcado por desafíos como la desinformación y las 'fake news', que se viralizan a través de las redes sociales y “arrastran” a la población hacia mensajes que pueden derivar en problemas de salud.