El triaje de Enfermería en Urgencias, esencial para diferenciar migraña y cefalea en racimos y derivar al neurólogo

El triaje de Enfermería en Urgencias resulta decisivo para diferenciar migraña y cefalea en racimos y evitar retrasos en el diagnóstico y tratamiento.

3 minutos

Publicado

3 minutos

La responsable de la sección “SEMES Divulgación” de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, la enfermera de emergencias Rosa Pérez, subraya que el triaje realizado por Enfermería en los servicios de Urgencias es “clave” para distinguir correctamente entre una migraña y una cefalea en racimos y poder efectuar después la derivación adecuada del paciente al neurólogo.

Según explica, la enfermera “tiene que estar preparada para hacer una serie de preguntas para valorar la gravedad” y “tiene que estar muy formada en este tipo de triaje, en cefaleas”, con el fin de “distinguir” entre ambas entidades, dado que el abordaje terapéutico difiere en cada caso.

Insiste en la trascendencia de este primer contacto asistencial “para evitar el retraso diagnóstico-terapéutico”. Es imprescindible realizar un “diagnóstico diferencial”, ya que “puede ser cefalea en racimos o puede ser un problema vascular”, recalca.

Coincidiendo con la celebración, este sábado 21 de marzo, del Día Internacional de la Cefalea en Racimos, recuerda que “dentro de las cefaleas hay diferentes clases”, y que se consideran primarias todas aquellas “en las que no se establece aún la causa”. “Englobarían las cefaleas tensionales, que son quizá las más frecuentes, las migrañas y estas cefaleas en racimos”, detalla.

Síntomas que ayudan a diferenciar los tipos de dolor de cabeza

Al profundizar en la distinción entre migraña y cefalea en racimos, describe que esta última “se puede presentar, generalmente, detrás del ojo como un dolor punzante y, también, muchas personas han dicho que puede ser como urente, como quemante”. Además, “tendrá síntomas acompañantes”, de modo que “el ojo te va a llorar” y “muchas veces el párpado incluso lo vas a tener como caído, como cerrado”, junto con sensación de moqueo.

“Vas a tener un dolor horrible”, afirma, al tiempo que señala que la migraña “muchas veces te avisa”, mientras que la cefalea en racimos “suele ser de repente, fulminante”. Añade que “siempre es a la misma hora” y “suele ser por la noche”, sin que exista una causa clara, aunque la genética tiene un papel relevante y se han identificado desencadenantes como el estrés, la falta de sueño, la deshidratación, los cambios en los hábitos de vida y las alteraciones hormonales.

Ese dolor, no obstante, “viene y se va”, ya que “puede durar entre 15, 30, 40 minutos”, e “incluso puede ser más largo”, por lo que “cursa como a brotes”. “En cambio, la migraña puede durar todo el día, incluso hasta dos días seguidos”, añade, y “muchas veces se acompaña de síntomas digestivos, por ejemplo, náuseas, vómitos”, aunque con una intensidad algo menor.

Respecto al tratamiento, López indica que, en la cefalea en racimos, “incluye, por ejemplo, el oxígeno, la melatonina, algunos medicamentos que se relacionan con otras patologías del sistema nervioso central” e incluso “también hay alguna posibilidad quirúrgica”, por lo que se ajusta de forma muy individualizada. En el caso de la migraña, se utilizan fármacos “que van directamente a las vías de dolor neurológico”.

Importancia de consultar y del diagnóstico precoz

La cefalea en racimos, cuando se cronifica, dispone además de un abordaje preventivo, en el que se emplea la familia de los triptanes, agonistas de los receptores de serotonina. En cualquier caso, recalca que “lo importante es saber que ante un dolor fuerte, fuerte, fuerte, la persona lo consulte”.

Esta enfermera señala, asimismo, que esta patología aparece con mayor frecuencia en hombres, aunque también se relaciona “con los cambios hormonales” en mujeres, y está muy ligada al ritmo circadiano del sueño. Por ello, recomienda anotar todos los datos relacionados con el momento en que surge el dolor de cabeza, para facilitar información útil al profesional sanitario.

Subraya que aún “falta investigación” en este campo y que muchos pacientes “llegan tarde a un diagnóstico”. “Nos cuesta diferenciarla con una migraña, nos cuesta diferenciarla con una cefalea tensional o una cefalea primaria”, reconoce, remarcando finalmente la necesidad de reforzar la formación específica en cefaleas.