La Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha advertido este miércoles de la existencia de profundas desigualdades estructurales en salud que afectan a la población gitana y, de forma especialmente acusada, a las mujeres, que registran peores indicadores sanitarios y se topan con obstáculos en el acceso a la atención sociosanitaria.
El Grupo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud (GEyDIS) de la SEE ha difundido un posicionamiento con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, en el que detalla que las desigualdades en salud que sufren las mujeres gitanas no responden únicamente a circunstancias individuales, sino que están vinculadas a determinantes sociales de carácter estructural.
Los epidemiólogos señalan en este colectivo femenino una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, tasas más elevadas de obesidad y una peor salud autopercibida, fenómenos estrechamente relacionados con la pobreza, la exclusión social o la precariedad energética.
Entre los elementos que deterioran la salud de las mujeres gitanas, la SEE considera “clave” la sobrecarga de responsabilidades de cuidado dentro del entorno familiar, que tiene un efecto “directo y acumulativo” sobre su bienestar psicológico y emocional.
Aunque el Sistema Nacional de Salud (SNS) cuenta con cobertura universal, la SEE ha recalcado que el racismo estructural sigue limitando el acceso efectivo a la asistencia, alimentando la desconfianza y dificultando la utilización de servicios preventivos y de seguimiento continuado.
En esta línea, los expertos han puesto de relieve las “inequidades” que afrontan las mujeres gitanas en la atención a la salud sexual y reproductiva, con una menor participación en los programas de cribado, trabas para acceder a la planificación familiar y vivencias de discriminación en la consulta sanitaria.
Ante este escenario, la sociedad científica reclama una reorganización de los servicios de salud desde un enfoque de género y con competencia cultural. “Garantizar la equidad en el acceso al sistema sanitario implica no solo eliminar barreras administrativas, sino también abordar los sesgos y prácticas discriminatorias que persisten en la atención”, han subrayado.
Violencia de género y antigitanismo
La SEE también ha destacado las dificultades añadidas que encuentran las mujeres gitanas a la hora de denunciar la violencia de género y llegar a los recursos de protección disponibles. Entre estas trabas menciona la desconfianza hacia las instituciones derivada de experiencias previas de discriminación, la falta de capacitación específica del personal de primera línea y la persistencia del antigitanismo estructural.
Por este motivo, la entidad reclama que la respuesta institucional frente a la violencia de género incorpore una mirada cultural y comunitaria que asegure un acceso igualitario a los dispositivos de apoyo y protección.
Asimismo, advierte de que las mujeres gitanas LGTBIQ+ sufren una triple discriminación por su género, su origen étnico y su orientación sexual o identidad de género. “Esta intersección incrementa su invisibilidad, el riesgo de exclusión social y comunitaria, y los problemas de salud mental asociados al aislamiento”, ha alertado.
Coincidiendo con el Día Internacional del Pueblo Gitano, la SEE insiste en la necesidad de diseñar políticas sanitarias, sociales y de igualdad con perspectiva interseccional para responder a estas desigualdades. En este sentido, propone facilitar la accesibilidad a los servicios, reforzar la formación en competencia cultural de los profesionales y potenciar las estrategias de mediación comunitaria.