Epidemiólogos y SESPAS alertan de que el nuevo calendario vacunal infantil de EEUU amenaza la salud global

SEE y SESPAS critican el nuevo calendario vacunal infantil de EEUU y avisan de que puede reducir coberturas y poner en riesgo la salud global.

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El Grupo de Trabajo de Vacunas e Inmunización de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) han alertado de que las recientes modificaciones en las pautas de vacunación infantil en Estados Unidos pueden tener consecuencias negativas para la salud mundial, al debilitar la capacidad de respuesta frente a brotes y elevar riesgos que consideran evitables.

Tras la actualización del calendario difundida a comienzos de año por el Departamento de Sanidad y Servicios Humanos del Gobierno estadounidense, la SEE y SESPAS han hecho público un pronunciamiento conjunto en el que sostienen que la medida implica “un retroceso en la prevención de enfermedades transmisibles”, además de generar “riesgos evitables para la salud infantil y global”.

Han recordado que “los programas de vacunación infantil constituyen una de las intervenciones de salud pública con mayor impacto en la reducción de mortalidad, hospitalizaciones y desigualdades”. Su solidez, han precisado, se apoya en una base de evidencia científica robusta, en recomendaciones universales bien definidas y en mecanismos de decisión técnicos, transparentes e independientes, que “ahora se ven debilitados”.

Las organizaciones científicas subrayan que, hasta ahora, las recomendaciones de vacunación infantil en EEUU se habían sustentado en análisis estrictos de eficacia, seguridad, coste y equidad. A su juicio, saltarse este procedimiento deteriora la credibilidad del sistema sanitario y erosiona la confianza en las vacunas tanto entre los profesionales como entre la ciudadanía.

En relación con el modelo de decisiones clínicas compartidas que incorpora la nueva versión del calendario, los especialistas advierten de que incrementa la variabilidad entre profesionales y desplaza el peso de la elección hacia las familias, cuya visión sobre las vacunas puede estar condicionada por su nivel de alfabetización en salud y por sus recursos económicos.

Como consecuencia, consideran probable un descenso de las coberturas de vacunación y una merma de la equidad. “Los programas universales de inmunización disminuyen las desigualdades, y eliminar la recomendación de vacunación universal frente a enfermedades como la gripe, la enfermedad meningocócica y de inmunización frente al virus respiratorio sincitial puede traducirse rápidamente en bolsas de población no vacunada”, han aseverado.

En esta misma línea, han señalado que suprimir la vacunación universal frente a la hepatitis B aumenta la probabilidad de infecciones crónicas, cirrosis y carcinoma hepatocelular.

Del mismo modo, han recalcado que las decisiones adoptadas en Estados Unidos tendrán repercusión a escala internacional y pueden alimentar la desinformación. “En un mundo interconectado, los descensos en las coberturas de vacunación no son un problema local, sino que pueden generar efectos en cascada sobre la salud global, comprometer la capacidad de respuesta ante brotes y aumentar riesgos evitables para todos los países”, han apuntado.

En conclusión, las sociedades científicas reiteran la necesidad de ofrecer calendarios de vacunación “simples, universales, estables y con enfoque de equidad” para salvaguardar la salud de la infancia, y expresan su oposición a cualquier recomendación que no esté respaldada por una evidencia científica sólida.