El académico de número de Traumatología y Cirugía Ortopédica de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), el profesor Pedro Guillén, ha asegurado que “España será el primer país del mundo que aplicará un tratamiento basado en la reprogramación parcial de las células humanas para tratar la artrosis de rodilla”.
Ha recalcado que se trata de “un hito científico y sanitario porque estas células pueden obtenerse a partir de tejidos adultos y convertirse en distintos tipos de células con potencial para reparar tejidos dañados”, subrayando que las células vivas “en sí mismas son instrumentos para curar, regenerar y cambiar la vida humana”. Al mismo tiempo, ha lamentado que hayan tenido que transcurrir dos décadas desde su hallazgo, ya que “el origen de esta tecnología tuvo lugar en 2006”.
Guillén ha recordado que el investigador japonés Shinya Yamanaka consiguió reprogramar células adultas introduciendo una combinación de genes conocidos como factores de Yamanaka, avance que le valió el Premio Nobel en 2012 al demostrar “que las células pueden volver atrás en su desarrollo”. Japón se ha convertido recientemente en el primer país en autorizar el uso clínico de terapias basadas en la reprogramación celular total, empleando células humanas reprogramadas denominadas ‘iPSC’ o células madre pluripotentes inducidas.
Esta autorización de comercialización, otorgada a la farmacéutica Sumitomo Pharma, tiene carácter condicional y duración limitada, y se circunscribe a dos productos: uno destinado a pacientes con insuficiencia cardiaca grave por miocardiopatía isquémica y otro dirigido a personas con Parkinson que no responden adecuadamente a los tratamientos disponibles.
Para Guillén, “el hecho de que los primeros tratamientos hayan tardado dos décadas en llegar a los pacientes pone de relieve las dificultades existentes en la traslación del conocimiento científico a la práctica clínica”, al tiempo que ha añadido que “la necesidad de garantizar la seguridad es incuestionable, pero este caso invita a reflexionar sobre la agilidad de los marcos regulatorios y la capacidad de los sistemas sanitarios para incorporar innovaciones de alto impacto en tiempos razonables”.
El también fundador y director de Clínica CEMTRO ha explicado que, en la reprogramación de células adultas para llevarlas a un estado muy primitivo, semejante al de las células embrionarias, estas “pierden sus características originales y recuperan la capacidad de convertirse en casi cualquier tipo de célula del organismo, como células del corazón, del cerebro o del cartílago”.
Riesgos de la reprogramación total y ventajas del enfoque parcial
Este proceso conlleva “algunos riesgos de mutación” y “otros matices relacionados con la seguridad a largo plazo, por lo que en Japón han exigido la generación de datos adicionales de eficacia y seguridad tras su aprobación para confirmar su beneficio”, ha señalado. En contraste, ha descrito que, en la reprogramación parcial, cuyo objetivo es rejuvenecer las células sin regresarlas por completo a un estado embrionario, “en lugar de transformarlas en células ‘iPSC’ completas, se activan de forma controlada algunos de los mecanismos de reprogramación para recuperar funciones celulares deterioradas, manteniendo al mismo tiempo la identidad original de la célula”.
Profundizando en esta aproximación, ha indicado que “es prometedora porque combina regeneración, rejuvenecimiento y mantiene la identidad tisular”. “Además, ofrece un perfil seguro y controlable, lo que refuerza su enorme interés biomédico y traslacional”, ha añadido, celebrando que España vaya a utilizarla en la artrosis de rodilla, considerada “una de las enfermedades más prevalentes a partir de los 65 años”.
Según ha avanzado, “la artrosis, en sus estados precoces, podrá revertirse, así como las lesiones musculares y la sarcopenia en la vejez”, y ha remarcado que, “de forma escalonada, se aplicará, principalmente, en enfermedades asociadas al envejecimiento y al deterioro tisular, como las cardiovasculares, las metabólicas, otros tipos de artrosis y varios tipos de cáncer”.
En este contexto, ha recordado que, en 2016, en la revista ‘Cell’, se publicó un trabajo desarrollado en el Salk Institute de San Diego por el equipo del doctor Juan Carlos Izpisúa, la Clínica CEMTRO y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM). En dicho estudio, “demostramos, por primera vez en el mundo, que la reprogramación parcial podía rejuvenecer tejidos en modelos animales, siendo calificado como uno de los 10 estudios más destacados de la última década”.
Ha añadido igualmente que “se han explorado aplicaciones en distintos tejidos y órganos, como cartílago, músculos, páncreas, hígado, sistema cardiovascular y cerebro”. Sin embargo, ha advertido de que “aún estamos en una fase inicial y los resultados clínicos en humanos deben confirmarse, no todas las células responden igual y todavía se están estudiando sus límites”, al tiempo que ha indicado que, si se logra frenar el deterioro funcional ligado a la edad, “el impacto más inmediato será en la calidad de vida”.
Guillén ha insistido en que “nuestro país no puede quedarse al margen de un cambio científico y sanitario de esta envergadura”, y ha concluido defendiendo que “este logro científico-médico es de la magnitud del descubrimiento de los antibióticos del siglo XX”, de modo que “participar activamente en esta transformación representa una oportunidad histórica y una verdadera ventana estratégica para no limitarse a adoptar estas tecnologías, sino también para contribuir decisivamente a su desarrollo y posicionarse como un referente internacional en investigación biomédica y en la implementación responsable de terapias avanzadas”.