España lidera el aumento de muertes súbitas en Europa con un 3,3% anual en la última década

Un estudio en 26 países revela que España encabeza el aumento de muertes súbitas en Europa, con un crecimiento anual medio del 3,3% en la última década.

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Entre 2010 y 2020, la mortalidad por muerte súbita se incrementó cerca de un 31% en el conjunto de Europa, lo que se traduce en un fallecimiento cada 2,2 minutos. Así lo recoge un trabajo internacional coordinado por la Universidad de Ferrara (Italia), que identifica a España como el país europeo donde más se ha disparado este tipo de muertes, con un crecimiento medio anual de alrededor del 3,3%, frente a los descensos registrados en Estados como Austria o Bélgica.

La investigación, en la que también han participado la Universidad de Padua (Italia) y varios hospitales de referencia en Francia e Italia, se ha basado en los registros de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS), abarcando 26 países europeos y más de 53 millones de defunciones.

Los datos, difundidos en la revista “The Lancet Regional Health”, indican que la muerte súbita supuso casi el 5% de todos los fallecimientos y que la proporción de muertes atribuidas a esta causa ha seguido una trayectoria ascendente, con una variación anual del 2,9%. El repunte ha sido especialmente notable en mujeres —aunque en términos absolutos la mayoría de los casos siguen correspondiendo a hombres— y presenta marcadas diferencias según la zona geográfica, con incrementos más acusados en el este y el sur del continente.

En conjunto, señalan los investigadores “estos hallazgos proporcionan evidencia contemporánea a nivel poblacional de que la muerte súbita sigue siendo una causa importante de mortalidad en Europa, con crecientes disparidades según el sexo y la región”. Asimismo, afirman que “el fortalecimiento de las estrategias de prevención primaria y secundaria sigue siendo crucial para abordar las causas profundas de las disparidades por sexo y región, y para garantizar un progreso continuo en la reducción de la mortalidad por muerte súbita”.

El jefe de la sección de Arritmias y Cardiopatías Hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y profesor permanente vinculado a la Universidad de Granada, Juan Jiménez Jáimez, subraya que “es importante enfatizar que se trata de un estudio descriptivo, que no pretende identificar causas, sino caracterizar el fenómeno, lo que abre la puerta a la interpretación y generación de hipótesis”.

“En este contexto, los hallazgos adquieren especial relevancia al mostrar que la muerte súbita constituye un problema creciente de salud pública, con un aumento sostenido en la última década, lo que refuerza la necesidad de desarrollar estrategias y políticas sanitarias globales orientadas a su prevención y tratamiento”, señala a SMC España.

España y Alemania, a la cabeza del incremento

El análisis por países pone de manifiesto contrastes muy marcados: mientras Austria y Bélgica presentan los mayores descensos anuales de mortalidad ligada a muerte súbita (8% y 7,9%, respectivamente), España y Alemania figuran entre los territorios con mayor repunte, con aumentos medios cercanos al 3,3% y 2,8% por año, respectivamente.

En el caso español, el especialista apunta que “el incremento observado probablemente responde a una interacción multifactorial, en la que destaca de forma clara el envejecimiento poblacional, ya que es el país con mayor esperanza de vida de Europa y del mundo, lo que implica una mayor proporción de población en edades de alto riesgo”.

“La edad avanzada continúa siendo el factor de riesgo para sufrir un episodio de muerte súbita, con una proporcionalidad directa a la prevalencia de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, causa fundamental de muerte súbita. A esto se suma un cambio en los estilos de vida, especialmente en mujeres, con mayor sedentarismo y aumento de factores de riesgo cardiovascular (obesidad, diabetes, hipertensión), lo que puede contribuir al incremento más acusado observado en este subgrupo”, afirma a la agencia SMC.

Además, añade Jiménez Jáimez, “no puede descartarse el impacto de factores relacionados con la cadena de supervivencia, incluyendo una posible menor formación de la población en reanimación cardiopulmonar y variabilidad en la respuesta extrahospitalaria, así como la presencia y manejo de desfibriladores extrahospitalarios, aspectos que condicionan de forma decisiva la evolución de la parada cardiaca”.

Los países europeos incluidos en el estudio fueron: Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Gran Bretaña, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia, Eslovaquia, Eslovenia, España y Suiza.