El Congreso de Estados Unidos ha dado luz verde a un paquete de gasto de 4.988 millones de euros (5.880 millones de dólares) destinado a financiar la respuesta internacional frente al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida. Esta decisión, convertida ya en ley, ha sido celebrada este jueves por el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) mediante un comunicado oficial.
El nuevo marco presupuestario asigna 3.901 millones de euros (4.600 millones de dólares) al apoyo bilateral contra el VIH a través de la Estrategia Mundial de Salud América Primero, 1.060 millones de euros (1.250 millones de dólares) al Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y 38 millones de euros (45 millones de dólares) a ONUSIDA.
La directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, ha trasladado su reconocimiento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al Congreso estadounidense por su “continuo compromiso” con el VIH y la salud mundial. “Esta inversión estadounidense brindará apoyo vital a millones de personas en los países socios y ayudará a garantizar que la respuesta mundial al VIH siga siendo eficiente, basada en datos y produzca resultados”, ha señalado.
Este paquete de financiación refuerza la Estrategia de Salud Mundial 'América Primero', orientada a respaldar el cumplimiento de los objetivos 95-95-95 de ONUSIDA. Estas metas fijan para 2030 que el 95 por ciento de las personas con VIH estén diagnosticadas, el 95 por ciento de quienes conocen su estado reciban tratamiento y el 95 por ciento de las personas tratadas alcancen una carga viral indetectable, con el propósito de eliminar el sida como amenaza para la salud pública.
Desde ONUSIDA subrayan que, durante más de veinte años, las inversiones procedentes de Estados Unidos han sido el motor principal de la respuesta global frente al VIH, contribuyendo a salvar millones de vidas y respaldando las políticas nacionales dirigidas a poner fin a la epidemia del sida.
ONUSIDA se ha comprometido a optimizar estos recursos económicos para ofrecer datos precisos, así como apoyo técnico y estratégico a los países y comunidades más golpeados por el VIH, y para desplegar plenamente la Estrategia Mundial de Salud América Primero. Para ello, trabajará estrechamente con el Gobierno estadounidense, el Fondo Mundial, los ejecutivos de los países socios y las comunidades afectadas.