Un estudio revela que un simbiótico mejora la salud hepática y circulatoria en casos de colestasis

Un nuevo estudio en España muestra que un simbiótico podría mejorar significativamente la salud hepática y vascular en colestasis.

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Investigadores en España han descubierto que el uso de un agente simbiótico contribuye a la mejora de la función hepática y vascular en un modelo experimental de colestasis, indicando que las intervenciones en la microbiota intestinal podrían ser claves para reducir las complicaciones de esta enfermedad.

La colestasis hepática se manifiesta por la acumulación de ácidos biliares en el hígado, causando daño hepático, alteraciones renales y vasculares, e inflamación generalizada. En estadios avanzados, el trasplante de hígado es la única solución definitiva, destacando la importancia de encontrar tratamientos complementarios que mejoren el bienestar del paciente.

En este ámbito, la combinación de probióticos y prebióticos, conocidos como simbióticos, ha demostrado ser eficaz para ajustar la microbiota intestinal y disminuir la inflamación en diversas patologías hepáticas.

El estudio, dirigido por Javier Blanco Rivero de la Universidad Autónoma de Madrid y el CIBERCV, evaluó los efectos del simbiótico ‘Prodefen’ en ratas con colestasis inducida quirúrgicamente. Publicado en Bioactive Carbohydrates and Dietary Fibre, el estudio no mostró cambios significativos en la microbiota intestinal, pero sí una reducción en la endotoxemia y un aumento en los ácidos grasos de cadena corta, beneficiando la salud hepática y renal.

«También observamos una normalización en la presión arterial, asociada a una mejora en la función de la inervación perivascular mesentérica, con incrementos en la liberación de noradrenalina y óxido nítrico, y una regulación del neuropéptido CGRP, implicado en la vasodilatación del lecho vascular mesentérico», señalan los investigadores.

La suplementación con ‘Prodefen’ mostró mejoras en las alteraciones sistémicas relacionadas con la colestasis hepática, especialmente en los niveles hepáticos, renales y vasculares, aunque no logró revertir completamente el daño.

«Las terapias dirigidas a la microbiota intestinal podrían representar una vía prometedora para mitigar las complicaciones de la colestasis y otras enfermedades hepáticas, favoreciendo una mejor función metabólica y circulatoria», concluyen los investigadores.