Las últimas mediciones de aguas residuales en Europa evidencian un notable descenso de los restos de MDMA y, al mismo tiempo, un fuerte repunte en los indicadores de consumo de ketamina y cocaína. Así se desprende del informe “Wastewater analysis and drugs - a European multi-city study” elaborado por el grupo europeo SCORE y presentado junto a la Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA), que recopila datos de 115 ciudades de 25 países europeos (23 de la UE, además de Noruega y Turquía).
La investigación se llevó a cabo mediante el análisis de muestras diarias recogidas en las zonas de captación de las plantas de tratamiento de aguas residuales durante una semana comprendida entre marzo y mayo de 2025. En total, se estudiaron vertidos correspondientes a una población de 72 millones de habitantes, con el objetivo de identificar trazas de cinco estimulantes (anfetamina, cocaína, metanfetamina, MDMA y ketamina), así como de cannabis.
Entre 2024 y 2025, la concentración en aguas residuales del principal metabolito de la cocaína, la benzoilecgonina (BE), aumentó un 22 % en las ciudades europeas analizadas. Los resultados municipales confirman que el uso de cocaína continúa siendo más intenso en el oeste y el sur del continente, con especial incidencia en urbes de Bélgica, Países Bajos y España. En la mayor parte de las ciudades del este de Europa se registraron niveles reducidos, aunque los datos más recientes apuntan a una tendencia al alza.
En lo que respecta a anfetamina y metanfetamina, las variaciones globales en las concentraciones detectadas entre 2024 y 2025 fueron escasas. Sin embargo, la presencia de anfetamina mostró grandes diferencias territoriales: los niveles más elevados se localizaron en ciudades del norte y centro de Europa, mientras que en el sur las concentraciones fueron mucho menores, pese a que los últimos registros reflejan un ligero incremento. Las cargas más altas se observaron en ciudades de Noruega, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Países Bajos y Alemania.
El uso de metanfetamina, tradicionalmente bajo en la mayoría de las urbes europeas y concentrado históricamente en la República Checa y Eslovaquia, se identificó también en las aguas residuales de Alemania, Lituania, Noruega, Turquía, España, Chipre y Países Bajos. En el resto de localidades analizadas las concentraciones fueron muy reducidas, aunque los datos más recientes indican señales de crecimiento en ciudades del centro y norte de Europa.
Entre 2024 y 2025, la carga total de MDMA detectada en las aguas residuales de las ciudades europeas se redujo casi un 16 %. Las mayores concentraciones se registraron en ciudades de Bélgica, España y Países Bajos. En paralelo, la carga total de metabolitos de cannabis en las aguas residuales europeas se mantuvo estable, con las concentraciones más altas del metabolito THC-COOH en ciudades de Países Bajos, Alemania y Eslovenia. Por último, la carga total de ketamina detectada en las aguas residuales de las ciudades europeas aumentó cerca de un 41 %, con los niveles más elevados en ciudades de Bélgica, Alemania y Países Bajos.