La logopeda de los centros Mindplace de Sanitas, Karen Núñez, ha señalado que cuando un menor rehúye comunicarse o no logra entender mensajes acordes a su etapa evolutiva, podría tratarse de un indicio de que requiere la intervención de un profesional.
“La clave está en observar si la dificultad se mantiene en el tiempo o genera frustración. Si un niño evita comunicarse, se enfada porque no le entienden o no comprende mensajes acordes a su edad, conviene realizar una valoración profesional, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, para despejar dudas y orientar los siguientes pasos”, ha indicado Núñez.
Con motivo del Día Europeo de la Logopedia, la especialista ha remarcado que la adquisición del lenguaje constituye uno de los marcadores más relevantes en el desarrollo infantil. En los primeros años, los pequeños incorporan destrezas comunicativas que les facilitan relacionarse con su entorno, expresar lo que necesitan y establecer vínculos sociales. Sin embargo, en algunos casos este proceso no avanza al ritmo esperado y surgen dificultades mantenidas en la pronunciación, la comprensión o la fluidez del habla.
“El lenguaje no es solo hablar bien o pronunciar correctamente. Es la herramienta que permite al niño relacionarse y sentirse seguro en su entorno. Cuando algo no avanza como debería, detectarlo pronto es fundamental, porque cuanto antes se interviene, más sencillo resulta reconducir la situación”, ha explicado.
Núñez ha recalcado que la comunicación se inicia mucho antes de que aparezcan las primeras palabras. Durante el primer año, los bebés se expresan mediante el balbuceo, el contacto ocular, la reacción cuando se les llama por su nombre o el gesto de señalar para pedir algo. Estas conductas integran el llamado lenguaje prelingüístico y resultan esenciales para la posterior aparición del habla. Si estos comportamientos no se observan o son muy limitados, la experta recomienda acudir a un logopeda para una valoración y para orientar a la familia.
En este sentido, los profesionales de Mindplace sugieren consultar con un logopeda cuando se detecta un retraso en la aparición de las primeras palabras y frases, dificultad para articular determinados sonidos, problemas de comprensión, episodios de tartamudez o bloqueos al hablar, así como complicaciones en el aprendizaje de la lectura y la escritura.
Según ha recordado la logopeda, la intervención temprana en logopedia no pretende poner etiquetas, sino apoyar el proceso madurativo. Acudir a estos especialistas no implica necesariamente que exista un trastorno. En numerosos casos se trata de retrasos en el desarrollo que mejoran con una estimulación adecuada y pautas dirigidas a la familia. “Una intervención precoz e individualizada puede marcar la diferencia en la forma en la que un niño se comunica, aprende y se relaciona con su entorno”, ha finalizado Núñez.