Expertos alertan de que los tóxicos ambientales disparan las enfermedades crónicas

Especialistas en medicina ambiental alertan del impacto de los tóxicos cotidianos en el auge de enfermedades crónicas y reclaman mejor diagnóstico y formación.

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Un grupo de especialistas reunidos en el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental ha subrayado que la exposición a tóxicos ambientales no solo está detrás de patologías concretas como la sensibilidad química múltiple o la electrohipersensibilidad, sino que también está favoreciendo el incremento de enfermedades crónicas, que abarcan desde trastornos neurológicos hasta alteraciones hormonales y metabólicas.

Durante el encuentro se ha puesto el foco en cómo la exposición diaria a contaminantes químicos, distintos tipos de radiaciones y cambios en el sistema alimentario está condicionando la aparición y evolución de múltiples dolencias. Al mismo tiempo, los expertos denuncian que muchas de estas enfermedades continúan infradiagnosticadas o mal interpretadas, lo que retrasa su abordaje clínico y aumenta el sufrimiento de quienes las padecen.

“La medicina ambiental nos invita a mirar más allá del síntoma y buscar el origen de la enfermedad. En muchos casos no hablamos de enfermedades aisladas, sino de procesos de intoxicación crónica por exposiciones ambientales que todavía no estamos sabiendo identificar a tiempo”, ha apuntado la presidenta de la Fundación Alborada y directora del congreso, Pilar Muñoz-Calero.

Uno de los ejes más repetidos en las ponencias ha sido la urgencia de reforzar la formación de los profesionales sanitarios en medicina ambiental. Varios expertos han advertido de que numerosos pacientes con patologías de origen ambiental son derivados de forma sistemática a salud mental, cuando en realidad presentan alteraciones fisiológicas y bioquímicas que requieren una investigación específica.

Entre las herramientas destacadas para mejorar el diagnóstico se encuentra el estudio de biomarcadores, que ayuda a identificar disfunciones en los procesos de detoxificación del organismo, la carga de metales pesados o el impacto de determinados compuestos químicos.

El hogar, un punto crítico de exposición a tóxicos

Los especialistas han remarcado que buena parte de las exposiciones que desencadenan enfermedades ambientales se originan dentro de las viviendas. Productos de limpieza, materiales de construcción, velas aromáticas, pesticidas de uso doméstico o la presencia de mohos se han señalado como posibles desencadenantes en personas especialmente sensibles.

Este escenario se enmarca en un contexto de aumento constante de sustancias químicas en el entorno. Actualmente se contabilizan más de 240.000 compuestos químicos registrados y cada año se incorporan miles de nuevas moléculas, lo que supone un reto creciente para los sistemas de salud pública.

A lo largo del congreso también se han abordado retos emergentes, como la acumulación de micro y nanoplásticos en el organismo humano o la pérdida progresiva de calidad nutricional de los alimentos asociada al deterioro de los suelos agrícolas.

Hacia un mayor reconocimiento internacional de las enfermedades ambientales

En una de las mesas redondas se ha analizado la situación internacional de patologías como la sensibilidad química múltiple. Los ponentes han insistido en la necesidad de avanzar en su inclusión en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, un paso que consideran clave para facilitar su diagnóstico, la investigación y la atención sanitaria.

En este mismo contexto, Pilar Muñoz-Calero ha dado a conocer la Agencia Internacional de Medicina Ambiental, un proyecto orientado a fortalecer la colaboración entre profesionales de la salud, investigadores e instituciones de distintos países, con el fin de impulsar la investigación, la formación especializada y el reconocimiento institucional de las enfermedades vinculadas al entorno. Con esta red se pretende, además, consolidar el papel de Europa como referente en sostenibilidad y salud ambiental.

“Tenemos que decir en castellano lo que ya hemos publicado en inglés”, ha señalado el investigador Nicolás Olea, participante en el encuentro, aludiendo a la importancia de trasladar a la población el conocimiento científico disponible sobre el impacto de los contaminantes en la salud.