La presidenta de la Federación de Asociaciones de Enfermería Familiar y Comunitaria (FAECAP), Esther Nieto, ha advertido de que, de las 18.060 enfermeras familiares y comunitarias que hay en España, únicamente 2.520 están desempeñando en estos momentos funciones como especialistas en plazas estructurales. Ante esta situación, ha reclamado una implantación “urgente” y efectiva de la especialidad en todo el territorio.
“Implantar de forma urgente la especialidad en todas las comunidades autónomas” es la demanda que ha planteado durante la presentación del informe “La Enfermera Familiar y Comunitaria: pieza clave para la sostenibilidad y liderazgo de la Atención Primaria en España”, un acto celebrado coincidiendo con el Día Nacional de la Atención Primaria, que tiene lugar cada 12 de abril.
Nieto ha recordado que la Enfermería Familiar “no es una propuesta de futuro”, puesto que está “regulada desde 2005” y dispone de su programa formativo “desde 2010”. Aun así, ha denunciado “la falta de implantación real y homogénea en el Estado” y ha remarcado que “en la mayoría” de comunidades autónomas “no hay puestos estructurales específicos ni bolsas, ni ofertas públicas”.
Según ha explicado, las enfermeras especialistas “son contratadas como generalistas sin complementos”, lo que, a su juicio, desincentiva su reconocimiento y aprovechamiento. Ha resaltado que “solo cuatro comunidades autónomas han iniciado pasos” para revertir esta situación: Aragón, Galicia, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana. Para FAECAP, las plazas que deberían transformarse en puestos de especialista son las 33.000 plazas generalistas que existen actualmente en Atención Primaria en España.
Una inversión millonaria en formación que no se aprovecha
La responsable de FAECAP ha puesto el foco en el coste que ha supuesto para el sistema sanitario la formación de estas profesionales. Ha señalado que “España ha invertido más de 429 millones de euros en formar a casi 8.000 enfermeras” a través de la vía de Enfermera Interna Residente (EIR), a las que se suman las que accedieron a la especialidad mediante reconocimiento profesional. Sin embargo, “en muchos casos, no pueden ejercer”, lo que ha calificado de “desperdicio de talento”. Para Nieto, revertir esta situación sería “una decisión estratégica para mejorar la calidad” del sistema sanitario.
En este sentido, ha puesto en valor el “valor diferencial” de la enfermera especialista, por su seguimiento del paciente “a lo largo del tiempo” y su capacidad para “anticiparse a problemas de salud”, ya que “lidera el abordaje en enfermedades crónicas y en fragilidad y dependencia”. Por ello, considera que “desarrolla un papel clave en la prevención de las enfermedades”.
“Este es el modelo de cuidados que necesita nuestro país”, ha afirmado, subrayando que este enfoque es imprescindible si se aspira a “una Atención Primaria fuerte y resolutiva”. A su entender, “hay que reconocer que la complejidad actual exige formación especializada”, y ha admitido que esta falta de reconocimiento genera “frustración” entre las enfermeras especialistas que no pueden ejercer como tales.
Cambios legales y refuerzo de la prescripción enfermera
Junto a la implantación plena de la especialidad, Nieto ha reclamado modificaciones normativas, entre ellas “la actualización de la Ley del Medicamento y el desarrollo de la prescripción enfermera”. Ha defendido que “tenemos competencias claras para resolver gran parte de la demanda y, sin embargo, la implantación de la prescripción enfermera está siendo desigual”.
Ha denunciado que “muchas comunidades autónomas no permiten el acceso real a la receta electrónica por parte de las enfermeras”, lo que, en su opinión, implica “una pérdida de eficacia del sistema”. Asimismo, ha subrayado la relevancia de “la ley estatal de ratios”, que debería asegurar “unos mínimos seguros” para garantizar “continuidad” y “equidad” en la atención.
En la actualidad, la ratio de enfermeras en Atención Primaria es de 0,7 por cada 1.000 habitantes, muy por debajo del estándar de entre una y 1,2 por cada 1.000 habitantes considerado necesario para ofrecer una atención integral, continuada y de calidad. Con este ritmo, se tardará entre 22 y 29 años en alcanzar la media europea, ya que serían precisas 100.000 enfermeras adicionales, de acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad.
Finalmente, se ha insistido en la necesidad de aumentar la oferta formativa hasta llegar a las 4.000 plazas EIR anuales en 2030. Nieto se ha mostrado partidaria de la aprobación del Proyecto de Ley de Estatuto Marco, al entender que es “una oportunidad de modernizar el sistema y ordenar las categorías profesionales”. No obstante, ha advertido de que, además de la reforma normativa, son “necesarias medidas reales en Atención Primaria” para que estos cambios tengan un impacto efectivo.