Farmaindustria no anticipa problemas de suministro por la política NMF de EEUU ni por los nuevos aranceles

Farmaindustria descarta por ahora problemas de suministro por la política NMF de EEUU, pero alerta de riesgos si se prolonga el conflicto en Oriente Medio.

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Farmaindustria sostiene que “hoy por hoy no se prevén problemas de suministro” vinculados a la decisión de Estados Unidos sobre el precio de los medicamentos, en el marco de la nueva política de Nación Más Favorecida (NMF) y de las amenazas arancelarias. No obstante, la patronal sí ve posible que se produzcan desabastecimientos de fármacos si el conflicto en Oriente Medio se prolonga en el tiempo.

La política de Nación Más Favorecida (NMF), presentada por el Gobierno de Donald Trump el año pasado, persigue que EEUU “no pagará por ciertos fármacos más que los países con mayor nivel de renta”, lo que desplaza parte de la presión hacia los mercados europeos y reabre el debate sobre la competitividad internacional de la industria bio-farmacéutica.

Al mismo tiempo, esta estrategia se complementa con una segunda vía de presión basada en amenazas arancelarias y en incentivos para que las compañías incrementen su inversión y su capacidad productiva en territorio estadounidense. Todo ello coincide con el conflicto en Oriente Medio derivado de la guerra en Irán que, recuerdan, “está generando una gran incertidumbre en los mercados energéticos y logísticos, con potenciales repercusiones en los costes de producción y suministro de medicamentos”.

“Si la guerra se alarga, la situación podría asemejarse a lo ocurrido con el conflicto en Ucrania y el impacto en la inflación causado por el aumento del precio de la energía. Entonces se superaron los 900 millones de euros de impacto para las empresas farmacéuticas por costes energéticos y encarecimiento de materias primas”, advierten desde la organización.

En relación con la política NMF, la industria farmacéutica subraya que “los precios son diferentes en EEUU frente a Europa porque los sistemas sanitarios son muy distintos”. En sus palabras, “en el viejo continente, los sistemas sanitarios son públicos, ofrecen cobertura universal y los precios de los medicamentos están intervenidos. En EEUU existe un sistema mixto y fragmentado con intermediarios privados que influyen en el precio de los medicamentos”.

Respecto a la vertiente arancelaria, Farmaindustria señala que “busca incentivar que las compañías farmacéuticas inviertan y produzcan más dentro del país. Esta combinación de presión sobre los precios y barreras comerciales puede influir en dónde se decide investigar, fabricar y lanzar nuevos medicamentos, con consecuencias para Europa y para el acceso de los pacientes a la innovación biofarmacéutica”.

Tendrá un impacto en la llegada de nuevos fármacos

La patronal recuerda que “ya existe un retraso importante en la llegada de medicamentos respecto a EEUU y otros mercados” en España y que “la incertidumbre global no ayuda y obliga a estar atentos y a dar señales políticas que apuesten de forma decidida por la innovación biofarmacéutica en Europa y en España”.

“Tras la reciente revisión de la legislación farmacéutica europea, que desafortunadamente ha carecido de la ambición necesaria para frenar la pérdida de competitividad de Europa, se abren ahora nuevas oportunidades con la futura Ley Europea de Biotecnología, el Espacio Europeo de Datos de Salud y la esperada Ley de Medicamentos y Productos Sanitarios en España”, añade la asociación.

Entre las principales preocupaciones figura el riesgo para la inversión en investigación, fabricación y ensayos clínicos tanto en España como en el conjunto de Europa. En el caso español, advierten de que “el impacto puede ser muy relevante, porque nuestro país es líder europeo en ensayos clínicos y la producción de medicamentos supera los 20.000 millones de euros al año, siendo el medicamento el quinto producto más exportado”.

“Pero el mantenimiento de este liderazgo requiere un trabajo continuo y políticas de apoyo decididas y estables, así como iniciativas que acorten el tiempo que se tarda en tener disponibles los medicamentos innovadores para los pacientes en España, advierte.