Farmaindustria ve en la nueva ley europea de Biotecnología la palanca para atraer inversión a Europa

Farmaindustria ve en la futura Ley europea de Biotecnología una oportunidad decisiva para reforzar la innovación y atraer inversión a Europa y a España.

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Imagen de la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós. LUIS CAMACHO

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La presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, ha señalado que la futura Ley europea de Biotecnología se perfila como el marco regulatorio idóneo para consolidar el ecosistema de innovación y captar nuevas inversiones en el continente.

“Esta iniciativa puede facilitar la colaboración entre empresas, centros de investigación y administraciones, así como impulsar la fabricación avanzada, la digitalización y la creación de nuevas empresas”, ha resaltado Lladós durante la Asamblea General Ordinaria de la Asociación.

En la misma línea, el director general de Farmaindustria, Juan Yermo, ha destacado la “enorme oportunidad” que tiene España para posicionarse como un 'hub' global en innovación y producción de medicamentos.

Sin embargo, ha advertido de que, para lograrlo, todavía deben adoptarse decisiones relevantes tanto en el ámbito nacional como en el europeo, orientadas a consolidar una apuesta firme por la innovación biofarmacéutica, por la captación de capital y por reforzar la autonomía estratégica de Europa.

“La nueva Ley de Industria o el programa Profarma pueden ser herramientas poderosas para conseguirlo, pero en los últimos tiempos están aflorando nuevas oportunidades desde el ámbito tecnológico como el Anteproyecto de Ley de Salud Digital, por ejemplo, para impulsar un proyecto país que nos convierta en referencia europea en uso secundario de datos de salud y nos permita afianzar el liderazgo europeo en ensayos clínicos y, por qué no, soñar con el liderazgo mundial”, ha resaltado.

“Europa debe reaccionar” ante la pérdida de competitividad

En este contexto, la presidenta de Farmaindustria ha recalcado que Europa debe reaccionar para revertir el deterioro de su competitividad en las últimas dos décadas: “Para no quedarse a la cola en investigación biomédica y, por tanto, en el acceso de sus pacientes a nuevos tratamientos”.

Así lo ha expuesto Lladós durante la Asamblea, en la que también se ha dado luz verde a la Memoria Anual de actividades de la organización, a las cuentas de 2025 y al presupuesto para el ejercicio 2026. A su juicio, la industria farmacéutica atraviesa un punto de inflexión tanto en España como en el resto de Europa.

“En el contexto actual de fuerte incertidumbre global, tensiones geopolíticas, cambios regulatorios y una competencia global cada vez más intensa, es fundamental contar con Administraciones que den señales decididas de apuesta por la innovación y promuevan medidas que fortalezcan el ecosistema de innovación en el país y en nuestro continente”, ha añadido la presidenta, cuyo mandato al frente de la Asociación concluye el próximo mes de octubre.

En esta línea, considera imprescindible que Europa recupere su papel de motor de innovación biomédica. Ha recordado que en los últimos años el continente ha cedido terreno frente a Estados Unidos y Asia (en particular China), que destinan más recursos a la I+D y ofrecen marcos regulatorios más estables y atractivos para los inversores.

“Estados Unidos ha jugado un papel protagonista durante décadas en la financiación de la investigación y el desarrollo de medicamentos a escala mundial. Ha llegado el momento de que Europa reconsidere cómo valora la innovación y acelere su apuesta por el sector de la innovación biofarmacéutica”, ha manifestado.

La presidenta ha advertido de que cada ensayo clínico que se realiza fuera de Europa y cada patente que se registra en otras regiones implica una pérdida de competitividad, de empleo y de oportunidades para los pacientes europeos. “Es fundamental -incidió- que Europa apueste de manera decidida por la innovación, la protección de la propiedad industrial y la creación de un entorno atractivo para la inversión en I+D”, ha agregado.

En este escenario, ha remarcado que la definición de nuevas leyes y marcos regulatorios, tanto a escala europea como nacional, junto con la capacidad de los sistemas sanitarios para valorar adecuadamente el impacto social de los medicamentos innovadores, será clave para determinar cómo se investigan, desarrollan y ponen a disposición de los pacientes las terapias del futuro.

“Europa y España tienen que redoblar su apuesta para proteger esta joya que es la industria farmacéutica innovadora y potenciarla. Y para eso, hace falta fortalecer el marco de inversión, avanzando en los tres pilares que recoge la Estrategia de la Industria Farmacéutica en España: acceso rápido a los medicamentos, más ensayos clínicos y extender nuestro tejido industrial”, ha sostenido.