Gastroenterólogos llaman a pedir cita ante síntomas compatibles con cáncer gástrico

Especialistas del CMED piden no normalizar síntomas digestivos persistentes y acudir al médico para detectar a tiempo el cáncer gástrico.

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El Centro Médico de Enfermedades Digestivas (CMED) recalca que no se deben asumir como normales los problemas digestivos que se prolongan en el tiempo y anima a consultar con un especialista. Aunque el cáncer gástrico figura entre los 10 tumores más frecuentes y para 2025 se habrán diagnosticado 7.200 nuevos casos en España, continúa siendo una de las enfermedades más ignoradas por la población.

Esta falta de atención se explica porque, en sus fases iniciales, los signos son muy sutiles y fácilmente atribuibles a trastornos digestivos leves. Sensaciones como plenitud con poca comida, acidez que no cede, dolor abdominal poco intenso, pérdida de apetito o fatiga pueden hacer que el paciente retrase la visita al médico y, en consecuencia, el hallazgo del tumor en etapas tempranas. En muchas ocasiones, “cuando el paciente acude al especialista, puede que el tumor ya se encuentre en estadios avanzados”.

En los países occidentales, la supervivencia global del cáncer gástrico ronda el 50 por ciento. Si se identifica en fases iniciales, la supervivencia se eleva hasta el 75 por ciento; sin embargo, cuando el diagnóstico llega en fases muy avanzadas, la probabilidad de seguir vivo desciende a algo menos del 10 por ciento, según detalla el director médico del CMED, el doctor Gonzalo Guerra Azcona.

En la última década se han incorporado abordajes quirúrgicos mínimamente invasivos, como la laparoscopia y la cirugía robótica, que proporcionan mayor precisión y reducen el impacto de la intervención sobre el organismo. Estas técnicas permiten extirpar el tumor con una eficacia oncológica equiparable a la cirugía abierta, pero con beneficios añadidos: menos dolor tras la operación, recuperación más ágil, vuelta más temprana a la actividad cotidiana y menor riesgo de complicaciones.

Paralelamente, los tratamientos oncológicos han evolucionado hacia una estrategia mucho más personalizada, con terapias dirigidas y pautas de quimioterapia adaptadas a las características de cada paciente, lo que ha mejorado la respuesta al tratamiento y ha incrementado la supervivencia. “Hoy no tratamos solo un cáncer de estómago, tratamos a una persona concreta, con un tumor concreto”, ha subrayado Guerra.

La detección temprana del cáncer de estómago mediante gastroscopia, la erradicación del ‘Helicobacter pylori’, la adopción de hábitos alimentarios más saludables, la reducción del consumo de alcohol y tabaco y la disminución de alimentos y carnes ultraprocesadas han contribuido a que la incidencia se haya reducido un 15 por ciento en las últimas décadas, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Gonzalo Guerra insiste en que es fundamental poner en marcha campañas de información dirigidas a la ciudadanía para dar a conocer los síntomas de alarma y remarcar la conveniencia de acudir al especialista si estos persisten. “Detectar el cáncer de estómago en fases iniciales marca la diferencia entre un tratamiento curativo y uno meramente paliativo”, ha concluido.