GENI destaca que tiempo y precisión son claves para minimizar secuelas en el ictus

El GENI subraya que actuar en segundos y con máxima precisión es decisivo para reducir las secuelas del ictus y otras patologías cerebrovasculares.

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El tiempo de respuesta y la exactitud en cada maniobra resultan determinantes para diferenciar entre una buena recuperación y una discapacidad irreversible en el abordaje del ictus y de otras patologías cerebrovasculares, tal y como subrayan los especialistas que han tomado parte en la XVIII edición del curso anual del Grupo Español de Neurorradiología Intervencionista (GENI).

La neurorradiología intervencionista, orientada al tratamiento mínimamente invasivo de problemas como el ictus, los aneurismas o las malformaciones vasculares, obliga a intervenir “en segundos y con un alto nivel de precisión técnica”, según remarcan los expertos reunidos en este encuentro celebrado en Cáceres.

“La diferencia entre un buen resultado y una secuela grave muchas veces está en la toma de decisiones en segundos”, ha señalado el presidente de GENI, Pedro Navia, insistiendo en la relevancia de la rapidez y la pericia en este tipo de procedimientos.

El curso también ha puesto de manifiesto la conveniencia de reforzar los modelos de formación basados en la práctica directa. Frente a planteamientos centrados en la teoría, los participantes han remarcado que la capacitación en neurorradiología intervencionista solo es posible mediante “entrenamiento intensivo en entornos controlados”.

Con un formato restringido a diez alumnos, el programa ha facilitado el trabajo con simuladores, modelos animales y equipamiento de última generación, abordando técnicas como la Trombectomía mecánica en ictus agudo, el tratamiento endovascular de aneurismas y el manejo de fístulas y malformaciones vasculares de elevada complejidad.

Este planteamiento docente favorece, además, una transición directa del conocimiento teórico a la práctica asistencial “en escenarios de alta exigencia”.

Comunicación y dilemas éticos en neurorradiología intervencionista

Los asistentes han concluido igualmente que resulta esencial incorporar a la formación aspectos no técnicos, como la relación con pacientes y familiares o los dilemas éticos derivados de intervenciones de gran impacto. En este ámbito, los expertos han coincidido en que la práctica en neurorradiología intervencionista exige una “visión integral” que integre habilidad técnica, juicio clínico y capacidad de comunicación.

Esta edición ha coincidido con el 20 aniversario del curso, “consolidado como una de las principales plataformas de formación avanzada en España”. En estas dos décadas, el programa “ha contribuido a formar a muchos de los profesionales que hoy lideran esta especialidad en hospitales de todo el país”.