El Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA), integrado en la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), advierte de que el 57,5 por ciento de las mujeres con VIH reciben el diagnóstico en etapas avanzadas de la infección, frente al 49,9 por ciento de los hombres. Esta detección tardía puede demorar el inicio del tratamiento antirretroviral y elevar el riesgo de complicaciones clínicas.
“La epidemia de VIH sigue teniendo características diferentes según el sexo y el género, y comprender estas diferencias es fundamental para mejorar el abordaje de la infección”, ha señalado la presidenta de GeSIDA, la doctora María Velasco, con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este domingo, 8 de marzo.
Entre las causas que explican este retraso diagnóstico se incluyen una menor percepción del riesgo de infección, una realización menos frecuente de pruebas en determinados ámbitos asistenciales y la persistencia de desigualdades sociales y culturales que condicionan el acceso a la prevención y a los recursos sanitarios.
En este sentido, Velasco ha incidido en que, “aunque en España la incidencia es menor en mujeres que en hombres, esto no significa que el impacto sanitario y social del VIH sea menor para ellas”. Por este motivo, GeSIDA reclama incorporar de forma real y efectiva la perspectiva de género, dado que existen diferencias epidemiológicas, biológicas y sociales que influyen tanto en la vulnerabilidad de las mujeres frente al virus como en su evolución clínica y en la accesibilidad a las estrategias preventivas.
De acuerdo con los últimos datos del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA), en 2024 se estimaba que 40,8 millones de personas vivían con VIH en el mundo, de las que el 53 por ciento eran mujeres. Esta distribución pone de manifiesto que, pese a los avances en tratamientos y medidas preventivas, la epidemia sigue fuertemente condicionada por factores de género, especialmente en ciertas regiones y entornos socioeconómicos.
Tasa de nuevos diagnósticos en España
En el caso de España, la vigilancia epidemiológica más reciente refleja que en 2023 se comunicaron aproximadamente 2.847 nuevos diagnósticos en hombres y 492 en mujeres, lo que supone una proporción cercana a 2,7 varones por cada mujer diagnosticada. Las tasas de nuevos casos también evidencian esta brecha: 8 diagnósticos por cada 100.000 hombres frente a 2,9 por cada 100.000 mujeres.
Profundizando en las diferencias por sexo, GeSIDA recuerda que, desde el punto de vista biológico, las mujeres presentan particularidades fisiológicas que pueden modificar la farmacocinética de los antirretrovirales, es decir, la forma en que estos medicamentos se absorben, se distribuyen y se metabolizan en el organismo.
Asimismo, determinados efectos adversos de los tratamientos pueden aparecer de manera distinta en las mujeres, como alteraciones metabólicas, cambios en la densidad mineral ósea o variaciones en el peso corporal. A ello se suman factores sociales que continúan influyendo de forma notable en la salud de las mujeres con VIH, como el estigma, la desigualdad económica y las barreras culturales que dificultan el acceso a la atención sanitaria.
Uso limitado de la PrEP entre mujeres
Otro de los puntos analizados por GeSIDA es la profilaxis preexposición frente al VIH (PrEP), considerada una de las intervenciones más eficaces para evitar nuevas infecciones. Sin embargo, su utilización entre mujeres sigue siendo muy reducida en numerosos países europeos. En España, las mujeres representan solo una fracción minoritaria de las personas que reciben PrEP, pese a que continúan notificándose nuevos diagnósticos en este grupo.
De hecho, aunque alrededor del 14 por ciento de las nuevas infecciones corresponden a mujeres, su presencia entre quienes utilizan PrEP es inferior al 1 por ciento en algunos programas, según el Sistema de Información de los Programas de PrEP (SiPrEP). La evidencia científica también indica que la eficacia de la PrEP oral depende en mayor medida de la adherencia en mujeres, ya que en mujeres cisgénero se requiere una toma prácticamente diaria para lograr niveles protectores adecuados en los tejidos genitales.
Por este motivo, “una de las prioridades debe ser mejorar el diagnóstico precoz del VIH en mujeres, especialmente en determinados contextos sanitarios donde el riesgo puede pasar más desapercibido por una menor percepción del riesgo, algunos factores socioculturales y la falta de estrategias de cribado adaptadas pueden contribuir a que muchas mujeres reciban el diagnóstico en fases más avanzadas de la infección”, ha recalcado la vocal de la Junta Directiva de GeSIDA, la doctora María Jesús Pérez.
Investigación y nuevas opciones preventivas
Como elemento positivo, GeSIDA destaca que la investigación reciente ha abierto nuevas posibilidades para reforzar la prevención del VIH en mujeres mediante tratamientos de acción prolongada. Los ensayos clínicos han comprobado que algunas formulaciones inyectables pueden proporcionar una protección superior a la de la profilaxis oral en determinados escenarios.
En esta línea, subrayan el ensayo “HPTN 084”, que ha analizado la eficacia del cabotegravir inyectable de larga duración, administrado cada dos meses, frente a la PrEP oral diaria con tenofovir/emtricitabina en más de 3.000 mujeres cisgénero. Los resultados han evidenciado una reducción muy significativa del riesgo de infección por VIH con el régimen inyectable, con una tasa de incidencia claramente inferior a la observada con la profilaxis oral.
Por último, Velasco y Elías han insistido en que “visibilizar la realidad del VIH en mujeres es esencial para seguir avanzando en el control de la epidemia”. “La igualdad en salud también pasa por comprender y atender las necesidades específicas de las mujeres que viven con VIH o que están en riesgo de adquirir la infección”, han concluido.