El Gobierno y la industria farmacéutica están monitorizando el impacto que podría tener la escalada bélica en Irán ante un potencial escenario de crisis. Las primeras consecuencias ya se están dejando notar. El sector advierte que los productos sanitarios no escapan a los problemas de logística internacional provocados por el cierre o la reducción de hubs aéreos en Oriente Medio, por lo que el riesgo de desabastecimiento es real (ya hay dos medicamentos genéricos que escasean). Además, al incremento de los costes de transporte, energéticos y de la operativa, habría que sumar el rechazo de lotes por desviaciones de temperatura en aeropuertos. ¿Cuál es el escenario real y qué medidas hay sobre la mesa?
El Ministerio de Sanidad, con Mónica García al frente, vincula el impacto sobre el suministro de medicamentos a la duración del conflicto, así como a la expansión del mismo a otros territorios.
Fuentes consultadas por Demócrata reconocen que, si bien aún no se han detectado incidencias sustanciales, no se puede obviar la incertidumbre. En concreto, admiten que el factor de mayor potencial de riesgo de desestabilización en la cadena es el aumento del precio de la energía.
Los productos sanitarios no escapan a los problemas de logística internacional provocados por el cierre o la reducción de hubs aéreos en Oriente Medio
Sanidad asegura que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) “está monitorizando posibles problemas de suministro para ver qué acciones se pueden llevar a cabo”. En cualquier caso, la Unión Europea produce una parte importante de los medicamentos que se consumen y que este tipo de situaciones “abundan en la necesidad de seguir trabajando en la autonomía estratégica de la región”.
Los problemas logísticos
La producción de medicamentos y principios activos se articula en una red globalizada. Aunque Europa mantiene capacidad industrial relevante, una parte significativa de materias primas y componentes procede de terceros países y cualquier alteración en rutas comerciales estratégicas o en los costes de transporte puede impactar.
Según informes europeos y académicos sobre la cadena global de suministro, entre el 60% y el 80% de los ingredientes farmacéuticos activos (APIs) utilizados en medicamentos vendidos en Europa proceden de China o India. La logística desde estos países aún no se ha visto afectada, pero Irán ha bloqueado el estrecho de Ormuz y el espacio aéreo en la región se ha visto gravemente afectado.
En declaraciones a Demócrata, la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) lamenta que se ha limitado seriamente la capacidad de carga con motivo de la reducción de vuelos directos desde India. Esto ya está “provocando retrasos en la liberación de lotes al no poder enviarse las muestras necesarias a tiempo”. Además, “los costes del transporte aéreo han aumentado entre un 30% y un 100%, y el transporte marítimo también se ha visto afectado por la suspensión de tránsitos en el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez, obligando a desviar rutas y sumando 15–20 días adicionales de tránsito”.
AESEG: “Los costes del transporte aéreo han aumentado entre un 30% y un 100%. También hay retrasos en la liberación de lotes"
La AESEG afirma que “sí, el sector considera que existe un riesgo real de que esta situación derive en una crisis” si las disrupciones logísticas “se prolongan más de 4-5 semanas". De hecho, “ya se anticipa la posibilidad de escasez de ciertos medicamentos”, en concreto, dos: tadalafilo genérico y clopidogrel genérico.
El Tadalafilo genérico es un medicamento que contiene el mismo principio activo que el fármaco de marca Cialis. Se utiliza principalmente para tratar la disfunción eréctil y algunos síntomas de la hiperplasia prostática benigna. Por su parte, el Clopidogrel genérico es un medicamento que actúa como antiagregante plaquetario, es decir, evita que las plaquetas de la sangre se agrupen y formen coágulos. Es la versión genérica del medicamento de marca Plavix y se prescribe con frecuencia para prevenir problemas cardiovasculares graves como el infarto de miocardio o el accidente cerebrovascular en personas con riesgo elevado.
La patronal Farmaindustria asegura que sus compañías farmacéuticas asociadas “no se han visto afectadas de momento”. “Las más de 180 plantas de producción que mantiene el sector farmacéutico en nuestro país siguen trabajando con normalidad para garantizar el suministro de medicamentos a nuestras farmacias y hospitales”, abundan; aunque admiten también que el conflicto supone una notable fuente de “incertidumbre” y “volatilidad” en un escenario geopolítico “ya de por sí complicado”.
Flujos comerciales
El sector considera que aún es pronto para saber si la guerra en Irán tendrá un impacto en las importaciones y las exportaciones españolas de medicamentos en Asia y Oriente Medio.
Según datos de Farmaindustria, en 2025, las importaciones españolas de medicamentos procedentes de Asia se situaron en 943 millones, el 3,7% del total. Los principales países asiáticos proveedores de productos farmacéuticos de nuestro país fueron China (524 M€), India (180M€) y Corea del Sur (83 M€). Por el lado de las exportaciones, Asia representó el pasado año el 12% del total de las ventas al exterior de medicamentos desde España, alrededor de 2.400 millones, con un incremento del 13 % respecto a 2024. Los principales mercados fueron China (1.298 M€), Corea del Sur (146 M€) y Japón (96 M€).
La sostenibilidad de la industria, en jaque
El peor escenario para la industria se daría si el conflicto se enquistara y la guerra se prolongara. AESEG explica que podrían “desencadenarse desabastecimientos, especialmente en productos dependientes del transporte aéreo o de rutas marítimas afectadas". “Si la guerra se alarga, la situación sí podría asemejarse al impacto que tuvo en el sector la guerra en Ucrania, debido al aumento de los costes energéticos, el encarecimiento de las materias primas y el mayor coste de aprovisionamiento por el aumento de costes del transporte marítimo”, advierte Farmaindustria.
Farmaindustria: “Si la guerra se alarga, la situación sí podría asemejarse al impacto que tuvo en el sector la guerra en Ucrania"
El aumento estructural de los costes —energía, combustibles, transporte y materiales como el vidrio— presionaría la sostenibilidad de muchos fabricantes. Persistirían los retrasos logísticos, las demoras en la liberación de lotes y los riesgos de calidad, con lotes retenidos en condiciones no conformes. En definitiva, esto aumentaría la fragilidad del suministro farmacéutico hacia Europa.
Posibles medidas
La patronal de la industria de los medicamentos anticipa que si la crisis actual sigue la evolución del precedente de la guerra en Ucrania, con un impacto alto y duradero en los precios de la energía, podría suponer un aumento de los costes para las empresas farmacéuticas “similares a los registrados en 2022, cuando superaron los 900 millones de euros de impacto, casi el 5% de la cifra de negocio de la industria farmacéutica en España”.
Entonces, el golpe fue absorbido por el sector, y tendría que volver a hacer lo propio ya que “los medicamentos están regulados” y “tanto en España como en nuestros principales destinos de exportación, no existe la posibilidad de repercutir estos sobrecostes en los precios de venta de los medicamentos”.
AESEG asegura que las compañías ya han activado equipos internos de crisis y están adoptando medidas tales como priorizar envíos urgentes, buscar rutas alternativas y reforzar el seguimiento de inventario para anticipar posibles desabastecimientos. “Pero se necesita apoyo institucional”, asegura, y serían deseables las siguientes medidas:
- Acceso prioritario a carga aérea para medicamentos esenciales.
- Flexibilidad temporal en los procesos de liberación de lotes cuando las muestras no puedan enviarse a tiempo.
- Robustecer la monitorización de las cadenas de suministro de principios activos farmacéuticos (APIs) y productos terminados.
- Evaluar medidas para amortiguar el impacto del aumento de costes energéticos y de seguros.
El Ejecutivo, de momento, no contempla medidas aplicables directamente a la industria de medicamentos. El primer paquete anticrisis se desplegará en el Consejo de Ministros extraordinario agendado para este viernes. Sobre la mesa, compensaciones al sector del transporte y agroalimentario. La contención de los precios de la energía y ayudas a la logística aliviarían al sector medicamentos. Entretanto, Sanidad monitoriza la situación por si fuera necesario intervenir.