Hematólogos destacan que la fragilidad y la funcionalidad pesan más que la edad en las decisiones terapéuticas

Hematólogos priorizan fragilidad, funcionalidad y preferencias del paciente mayor frente a la edad cronológica en los nuevos abordajes terapéuticos.

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El criterio principal a la hora de decidir los tratamientos en Hematogeriatría ya no se basa en la edad cronológica del paciente. Según el Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG), de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), la fragilidad, el grado de funcionalidad y las preferencias individuales del paciente se han convertido en el eje del nuevo modelo asistencial.

Una de las coordinadoras de esta edición y hematóloga del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, Dolly Fiallo, ha subrayado que "la Hematogeriatría ha dejado de ser un concepto emergente para convertirse en un eje central de la práctica clínica".

En esta línea, ha insistido en que "la edad cronológica ya no puede ser el principal criterio terapéutico en el campo de la salud. Hoy el foco está en la fragilidad, la funcionalidad y las preferencias del paciente. Ya no es suficiente tratar la enfermedad; es imprescindible no olvidar a la persona".

En la decimosegunda edición de su 'workshop' anual, la SEHH se ha marcado como objetivo "adaptar la innovación terapéutica a una población cada vez más longeva y compleja". Para ello, la valoración geriátrica integral (VGI) se ha consolidado como una herramienta clave, ya que permite analizar la reserva funcional, las comorbilidades, el estado cognitivo, el entorno social y los objetivos vitales del paciente, con el fin de seleccionar terapias eficaces y, al mismo tiempo, saber "a quién administrarlas y cómo adaptarlas".

Los especialistas han incidido también en la necesidad de afianzar "equipos verdaderamente multidisciplinares". Entre los obstáculos que persisten mencionan la polifarmacia, la fragilidad no identificada, las desigualdades en el acceso a especialistas en geriatría, la escasa toma de decisiones compartidas y la insuficiente integración estructurada de la geriatría en algunos centros hospitalarios.

Tratamientos menos tóxicos y más ajustados al paciente mayor

Las terapias dirigidas e inmunológicas, en muchos casos sin recurrir a la quimioterapia clásica, están "cambiando el paradigma en el paciente mayor". La llegada de fármacos orales y de pautas menos intensivas hace posible controlar la enfermedad "con menor toxicidad" y facilita esquemas ambulatorios mejor adaptados a personas con mayor fragilidad.

Entre los avances más destacados figuran los inhibidores de BTK, BCL-2, FLT3, JAK o IDH, la inmunoterapia con anticuerpos biespecíficos y, en casos seleccionados, las terapias CAR-T, además de combinaciones de baja intensidad y alta eficacia. Estos progresos permiten tratar a pacientes que antes solo podían acceder a cuidados paliativos y abrir "estrategias potencialmente curativas".

No obstante, los expertos advierten de que estos tratamientos pueden influir en la fragilidad, por lo que resulta esencial valorar la situación global del paciente e intervenir sobre "los déficits detectados". En este contexto, la nutrición, la actividad física, la desprescripción y las estrategias de prehabilitación y rehabilitación se consideran "herramientas esenciales para preservar la calidad de vida y favorecer el éxito terapéutico".

El propósito de este 'workshop' es reforzar la resiliencia del paciente mediante programas de prehabilitación y rehabilitación que mejoren "la tolerancia al tratamiento" y faciliten "la recuperación funcional".

La reunión ha abordado igualmente la importancia de los neuroderechos en el marco de estos abordajes cada vez más complejos. Para salvaguardar la autonomía y la soberanía mental del paciente, se considera imprescindible realizar una evaluación cognitiva sistemática antes de iniciar las terapias y garantizar que comprende adecuadamente los consentimientos informados.

Asimismo, se ha subrayado que la integración precoz de los cuidados paliativos en pacientes hematológicos de edad avanzada contribuye a un mejor control de los síntomas, favorece la planificación anticipada de decisiones consensuadas y ayuda a reducir ingresos hospitalarios evitables, promoviendo una atención más humanizada y centrada en la calidad de vida.

La presidenta del GEHEG y hematóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Mónica Ballesteros, ha señalado que entre sus prioridades están "el acceso a escalas de valoración geriátrica validadas y promover recomendaciones sobre medidas de intervención asociadas".

Entre los logros más significativos de los últimos años, Ballesteros ha resaltado la puesta en marcha de unidades de Hematogeriatría y la incorporación de geriatras o internistas a los equipos de hematología. Sin embargo, ha remarcado que el gran desafío pendiente es generar evidencia robusta sobre el impacto de la valoración geriátrica en las distintas patologías hematológicas y su relación con la fragilidad.