Hepatólogos reclaman agilizar la atención para acortar el diagnóstico y la derivación

La AEEH pide reforzar la coordinación sanitaria y el uso del FIB-4 para detectar antes la fibrosis hepática en pacientes con riesgo metabólico y alcohol.

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La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) insta a las administraciones sanitarias a optimizar los circuitos entre Atención Primaria y los servicios especializados, mediante la implantación de pruebas sencillas y de amplio acceso que permitan detectar de forma temprana la fibrosis hepática en personas con patologías metabólicas y/o consumo nocivo de alcohol.

“Estar enfermo del hígado no se cuenta, no se dice. Pero el gran problema del hígado es que enferma en silencio. La enfermedad hepática se desarrolla muy lentamente, incluso durante 25 o 30 años. Cuando aparecen los síntomas, muchas veces ya es tarde”, ha señalado el presidente de AEEH, Rafael Bañares.

Coincidiendo con la celebración este domingo 19 de abril del Día Mundial del Hígado, la AEEH remarca la urgencia de equiparar la prioridad de las enfermedades hepáticas a la de otras enfermedades crónicas no transmisibles, debido a su elevada carga de morbimortalidad.

Con este objetivo, el “Plan Nacional de Salud Hepática. Reto 2032” define una hoja de ruta para contener el incremento de estas patologías en España, muy ligadas al síndrome metabólico y al consumo perjudicial de alcohol, que constituyen los principales factores de riesgo de cirrosis y cáncer de hígado en nuestro país.

La Asociación recuerda que la evidencia disponible, respaldada por el reciente estudio “LiverScreen” coordinado desde Barcelona, sitúa la prevalencia de fibrosis hepática avanzada no diagnosticada en la población europea en el 1,6 por ciento. La mayoría de estos casos se asocian a esteatosis hepática, donde la diabetes tipo 2, la obesidad y el consumo nocivo de alcohol actúan como determinantes clave.

En este marco, la AEEH aboga por incorporar de forma protocolizada el índice FIB-4 como prueba inicial en Atención Primaria. Este marcador, señalan, permite clasificar el riesgo de fibrosis hepática a partir de parámetros analíticos habituales (AST, ALT, plaquetas) junto con la edad, lo que facilita seleccionar a los pacientes que deben ser remitidos a una valoración más exhaustiva en las consultas de Hepatología hospitalarias.

Para la Asociación, este cribado de enfermedad hepática no reconocida debe dirigirse a personas con factores de riesgo metabólico y/o consumo nocivo de alcohol. “El reto está en incorporar esas estrategias de forma eficaz en los diferentes sistemas y optimizar el protocolo de acción, una vez detectada la enfermedad, para diseñar qué debemos de hacer con ese paciente”, añade Bañares.

Pese a que la esteatosis hepática de origen metabólico —conocida popularmente como hígado graso— afecta a alrededor del 30 por ciento de los adultos en España, su detección continúa siendo tardía y desigual según el entorno asistencial. Por ello, la AEEH remarca la importancia de consensuar protocolos que conecten de forma fluida la Atención Primaria con la Especializada y que impulsen modelos asistenciales multidisciplinares.

“Hay que poner en valor el papel que tiene el médico de Atención Primaria en el diagnóstico, y por ello nuestro Plan propone dos estrategias a este nivel: primero, la evaluación del hígado graso como otro factor de riesgo cardiovascular más en pacientes con obesidad, diabetes, dislipemia, hipertensión; y segundo, la incorporación del índice FIB-4 en las analíticas rutinarias que se solicitan a estos pacientes”, ha indicado la vocal de la Junta Directiva AEEH y hepatóloga del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Vanessa Bernal.

“Esto nos permitiría seleccionar aquellos pacientes que tienen riesgo de fibrosis avanzada, a los cuales se les puede solicitar un FibroScan, del mismo modo que se les solicita un fondo de ojo para estudiar la retinopatía diabética o una analítica de orina para estudiar la nefropatía. En la AEEH estamos convencidos que este Plan puede disminuir la morbilidad relacionada con las enfermedades hepáticas, pero para ello necesitamos que la sociedad, las autoridades y los propios sanitarios conozcan estas enfermedades, su importancia y que se impliquen en la implementación de este Plan”, concluye Bernal.