La doctora del equipo asistencial y de calidad clínica de Sanitas Dental, Lorena Trinidad Bueno, ha alertado de que el deterioro del sistema inmunitario y la inflamación asociados a infecciones respiratorias pueden intensificar trastornos bucodentales ya existentes, en especial la enfermedad periodontal.
“Cuando existen encías inflamadas o sangrantes, la recuperación puede prolongarse si no se presta atención a la salud oral”, ha señalado la experta.
En esta línea, recuerda que patologías como la gripe o la COVID-19 continúan siendo habituales en estos meses. Durante estos procesos, el organismo destina buena parte de sus defensas a hacer frente al virus, lo que puede afectar a otras zonas del cuerpo, incluida la cavidad oral. En estas circunstancias es frecuente notar sequedad de boca, encías inflamadas, aftas o un incremento de la sensibilidad dental.
“Durante una infección respiratoria, la fiebre, la congestión nasal y determinados tratamientos farmacológicos provocan una disminución de la saliva, lo que deja la boca más vulnerable frente a bacterias y hongos”, ha explicado Alfonso Marco, jefe de servicio de Urgencias del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.
La menor producción de saliva reduce la capacidad natural de la boca para arrastrar restos de alimentos y neutralizar los ácidos, lo que favorece la aparición de caries, gingivitis y halitosis.
Por otro lado, la respiración por la boca asociada a la congestión nasal incrementa la sequedad oral y puede originar irritación de las mucosas. Este problema es especialmente común cuando la obstrucción nasal se mantiene varios días, algo típico de los catarros propios de los cambios de estación. En determinados casos también pueden darse alteraciones del gusto, sensación de quemazón en la boca o pequeñas lesiones en la lengua y en la cara interna de las mejillas.
Recomendaciones de higiene oral y cambio del cepillo
Ante este escenario, los especialistas de Sanitas Dental proponen varias pautas para cuidar la salud bucodental durante los cuadros de resfriado u otras infecciones respiratorias típicas de esta época. En primer lugar, insisten en no descuidar la higiene oral pese al malestar general. El cansancio o el dolor corporal pueden hacer que se omita el cepillado, pero es fundamental lavarse los dientes al menos dos veces al día con una pasta con flúur y continuar utilizando hilo dental o cepillos interdentales.
Además, recuerdan que la fiebre, la respiración oral y ciertos fármacos disminuyen el flujo salival. “Beber agua de forma regular, evitar bebidas azucaradas o alcohólicas y utilizar colutorios o geles específicos ayuda a mantener la boca hidratada y protegida”, señalan.
Igualmente, aconsejan extremar la limpieza de la lengua y renovar el cepillo dental tras superar la infección. “Una vez superado el proceso, se aconseja cambiar el cepillo o el cabezal del cepillo eléctrico, ya que puede haber quedado contaminado con microorganismos”, concluyen.