La AEMPS emite nuevos informes sobre fármacos para linfoma folicular y leucemia mieloide crónica

La AEMPS publica nuevos informes que redefinen el papel de Breyanzi y Scemblix en el tratamiento del linfoma folicular y la leucemia mieloide crónica.

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Imagen de recurso de la fachada del Ministerio de Sanidad. Eduardo Parra - Europa Press

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La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha hecho públicos dos nuevos informes de posicionamiento terapéutico (IPT) en los que analiza el beneficio clínico y el perfil de seguridad de tratamientos dirigidos al linfoma folicular y a la leucemia mieloide crónica.

En primer lugar, la AEMPS ha difundido el IPT de “Breyanzi” (lisocabtagén maraleucel), de Bristol-Myers Squibb Pharma, indicado para adultos con linfoma folicular en recaída o refractario tras haber recibido al menos dos líneas previas de tratamiento sistémico.

El documento detalla que “TRASCEND FL”, un ensayo fase II sin brazo comparador, mostró elevadas tasas de respuesta global y completa con “Breyanzi”. Sin embargo, con una mediana de seguimiento de 24 meses aún no se dispone de datos maduros de supervivencia libre de progresión ni de supervivencia global, ambos considerados objetivos secundarios del estudio.

En relación con la seguridad, el IPT recoge que no se han identificado nuevos problemas relacionados con la administración de “Breyanzi” respecto a los ya conocidos en otras indicaciones y que el perfil es acorde con el observado en otras terapias CAR-T. Los acontecimientos adversos graves son fundamentalmente de tipo hematológico y reversibles, mientras que los eventos de especial interés, como los neurológicos (SLC o ICANs), se presentan sobre todo en grado 1 y 2, y la necesidad de recurrir a tratamientos de rescate como corticoides o tocilizumab fue relativamente baja.

El informe incide en que no existen estudios que comparen de forma directa “Breyanzi” con otras alternativas disponibles en el mismo escenario clínico. Las comparaciones indirectas publicadas, aunque con limitaciones metodológicas, apuntan a que “Breyanzi” ofrece una eficacia similar a otras CAR-T como tisa-cel o axi-cel (esta última a partir de la tercera línea) y una tasa de respuesta superior frente a mosunetuzumab, epcoritamab, odronextamab, idelalisib, R2 y distintos esquemas de inmunoquimioterapia.

Asimismo, el documento aclara que no se dispone de comparaciones indirectas con la combinación zanubrutinib/obinutuzumab. En cualquier caso, la AEMPS recalca que estos análisis no permiten establecer un posicionamiento firme entre las distintas opciones y deben considerarse como punto de partida para confirmar hipótesis.

En consecuencia, la AEMPS concluye que la ausencia de ensayos comparativos directos y las limitaciones de los estudios indirectos hacen que “Breyanzi” se considere una alternativa más para el abordaje de pacientes adultos con linfoma folicular en recaída o refractario tras dos o más líneas de tratamiento sistémico.

“La decisión sobre el tratamiento en este contexto debe basarse en los tratamientos previos, duración de la remisión, perfil de seguridad, características de la enfermedad, perfil del paciente y sus preferencias, así como de la disponibilidad de los fármacos”, concluye el informe.

Leucemia mieloide crónica

El segundo IPT difundido por la AEMPS se centra en “Scemblix” (asciminib), de Novartis, para el tratamiento de adultos con leucemia mieloide crónica en fase crónica con cromosoma Filadelfia positivo (LMC-FC Ph+).

Según recoge el documento, los resultados del ensayo pivotal en primera línea “ASC4FIRST” evidencian que “Scemblix” alcanza superioridad a las 48 semanas, con una diferencia estadísticamente significativa frente a los inhibidores de la tirosina quinasa (ITC) estándar.

Además de una mayor magnitud de la respuesta, el estudio mostró una respuesta más rápida, con tasas de respuesta significativamente más altas ya desde las semanas 12 y 24. También se constató una mayor profundidad de respuesta, con porcentajes superiores de respuestas moleculares profundas (MR4 y MR4,5) en los pacientes tratados con “Scemblix”.

En cuanto al perfil de seguridad y tolerabilidad, los datos son favorables. Solo un 4,5 por ciento de los pacientes que recibieron “Scemblix” suspendió el tratamiento por acontecimientos adversos, frente al 11,1 por ciento del grupo control. Asimismo, se notificaron menos eventos adversos de grado >= 3 y una menor necesidad de ajustes de dosis en comparación con los ITC convencionales.

Los hallazgos de “ASC4FIRST” sitúan a “Scemblix” como una opción preferente en primera línea. En este ensayo, “Scemblix” logró una tasa de respuesta molecular mayor superior a la de imatinib y similar a la de los ITC de segunda generación, con un mejor perfil de seguridad. No obstante, aunque los datos a 48 semanas son consistentes y clínicamente relevantes, se requiere un seguimiento más prolongado, de hasta 8 años según el diseño del estudio, para confirmar la durabilidad de las respuestas y su impacto definitivo en la supervivencia.

En segunda línea, la AEMPS posiciona “Scemblix” como alternativa tras fracaso o intolerancia a ITC previos, con especial interés en pacientes con comorbilidades cardiovasculares o pulmonares, en los que fármacos como nilotinib o dasatinib podrían asociarse a un mayor riesgo.

En líneas más avanzadas, y a la luz de los resultados de superioridad del ensayo “ASCEMBL”, la AEMPS considera que “Scemblix” es una opción preferente frente a bosutinib en pacientes intolerantes a 2 o más ITC. Aunque no se ha comparado directamente con ponatinib y el perfil de seguridad de este último se valora como menos favorable, “Scemblix” se plantea como alternativa prioritaria en pacientes resistentes a 2 o más ITC que además presenten factores de riesgo cardiovascular o antecedentes de toxicidades vinculadas al mecanismo de unión al ATP de los ITC.

No obstante, la AEMPS matiza que, en aquellos pacientes portadores de la mutación T315I, ponatinib sigue siendo la opción de elección, ya que no existen datos suficientes sobre la eficacia de “Scemblix” en este subgrupo concreto.