La albúmina, principal proteína presente en el torrente sanguíneo, juega un papel determinante en la defensa inmunitaria frente a infecciones fúngicas severas como la mucormicosis. Así lo concluye un trabajo internacional encabezado por el Laboratorio de Microbiología Clínica y Patogénesis Microbiana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Creta (Grecia), en el que también ha participado el Centro de Metabolómica y Bioanálisis (CEMBIO) de la Universidad CEU San Pablo.
Además de utilizarse como marcador clínico del estado general del paciente, esta proteína regula “la disponibilidad, estabilidad y actividad” antifúngica de los ácidos grasos libres. De este modo, influye de forma directa en la virulencia del patógeno y desempeña una función esencial en la respuesta inmune frente a los hongos del orden Mucorales.
Las investigadoras del CEMBIO Coral Barbas, Ángeles López-López y Sandra Camuña han explicado que los ácidos grasos libres no oxidados frenan claramente la proliferación de Mucorales y que la albúmina actúa como escudo frente a su oxidación, manteniendo así su efecto antifúngico. Según detallan, en pacientes con mucormicosis se observan concentraciones elevadas de ácidos grasos oxidados, asociadas a “la hipoalbuminemia y pérdida de la actividad protectora del suero”.
En consecuencia, la presencia de niveles reducidos de albúmina se relaciona con un peor pronóstico en personas con mucormicosis, y la corrección de la hipoalbuminemia podría convertirse “en una estrategia preventiva y terapéutica complementaria, especialmente en pacientes de alto riesgo”.
El estudio, difundido en la revista ‘Nature’, ha sido llevado a cabo por un consorcio internacional en el que han colaborado, al menos, ocho países: Grecia, España, Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos, India y China.
El CEMBIO ha constatado que “la actividad antifúngica de la albúmina depende de los ácidos grasos libres que transporta, ya estén unidos o no a la albúmina, y de su estado químico, distinguiendo entre ácidos grasos no oxidados (activos) y oxidados (inactivos)”.
Este avance científico abre nuevas posibilidades para “el diagnóstico, la estratificación del riesgo y el tratamiento de una de las infecciones fúngicas más letales y difíciles de manejar en la práctica clínica moderna” y redefine el papel de la albúmina en este contexto. El siguiente paso de los investigadores es trasladar estos resultados a un ensayo clínico en pacientes infectados que presenten hipoalbuminemia.