La ANIS urge a pactar una estrategia estatal contra la desinformación en salud

ANIS reclama una estrategia estatal coordinada para frenar la desinformación en salud, un reto crítico que la OMS ya aborda con acciones concretas.

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La presidenta de la ANIS, Graziella Almendral, durante la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud’, en el Ministerio de Sanidad, a 6 de febrero de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

La presidenta de la ANIS, Graziella Almendral, durante la jornada ‘Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud’, en el Ministerio de Sanidad, a 6 de febrero de 2026, en Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

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La presidenta de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS), Graziella Almendral, ha reclamado este viernes en la sede del Ministerio de Sanidad que instituciones, organizaciones, medios de comunicación y profesionales sanitarios trabajen de forma coordinada para impulsar una estrategia nacional frente a la desinformación en salud, a la que ha definido como una “emergencia de salud pública a nivel global”.

“Podemos preparar la mejor información sobre salud, ser rigurosos, como intentamos siempre. Hacer una gran información de impacto, multimedia, de rigurosa actualidad. Pero si esa información la publicamos o la emitimos en un ecosistema informativo dominado por la desinformación, no va a servir para nada. No va a alcanzar su público, puede ser malinterpretada y no va a conseguir sus objetivos”, ha indicado durante la apertura de la jornada “Cómo frenar la epidemia de la desinformación en salud”, organizada por la propia ANIS.

En su discurso, Almendral ha recalcado que no se trata de un desafío futuro, sino de una problemática ya presente que avanza “a pasos agigantados” y que únicamente puede abordarse mediante la cooperación de todos los actores implicados.

“No nos valen ya campañas aisladas, no nos vale que las instituciones, compañeros, organizaciones, estemos cada uno intentando hacer nuestro trabajo por separado. Si no nos unimos, no vamos a conseguir el objetivo de frenar la desinformación en salud”, ha insistido.

Durante el encuentro, la vicepresidenta de ANIS, Susana Fernández, ha dado a conocer las conclusiones del informe “ANIS 2026: Desinformación en salud en España”, que pretende ofrecer una fotografía de las iniciativas que se están desarrollando en el país para combatir la desinformación sanitaria.

El documento concluye que la lucha contra la desinformación “es uno de los grandes retos de la sociedad”, un desafío “crítico” cuando se trata de salud, ya que puede incidir de forma directa en los pacientes. Según detalla, afecta a múltiples patologías, con especial impacto en cáncer, vacunas, nutrición y salud mental.

El informe también apunta que la digitalización y la pérdida de confianza en los medios tradicionales en favor de nuevos canales son elementos que favorecen la expansión de bulos, mientras que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) añade una dificultad adicional a este escenario.

Por todo ello, subraya que cualquier estrategia frente a la desinformación en salud debe impulsar herramientas de comunicación eficaces y reforzar la alfabetización mediática, ofreciendo una respuesta “rápida” que incorpore la “corresponsabilidad” de profesionales sanitarios, instituciones, científicos, asociaciones de pacientes, plataformas tecnológicas, empresas, periodistas especializados en salud y ciudadanía.

PERSPECTIVA DE LA OMS

En nombre de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha intervenido Vismita Gupta-Smith, responsable de la Alianza para la Integridad de la Información de Salud, iniciativa liderada por la OMS en la que participa la ANIS, con el propósito de detallar las medidas que se están poniendo en marcha para hacer frente a la desinformación.

“La integridad de la información es la madre de todas las batallas. Si ganamos esta, podemos ganar el resto. Y si perdemos esta, lo perdemos todo”, ha remarcado al inicio de su ponencia, citando a la premio Nobel de la Paz en 2021, María Ressa.

Gupta-Smith ha explicado que la desinformación sanitaria emerge con más fuerza en momentos de mayor vulnerabilidad y constituye una amenaza para la salud pública, además de minar la confianza en las instituciones, los gobiernos y el personal sanitario. “La desinformación es muy poderosa porque impacta en las emociones de las personas. Hablamos de contenido muy sensible que afecta los sesgos de la persona”, ha señalado.

Para contrarrestar este fenómeno, ha destacado que la OMS ya ha puesto en marcha diversas tácticas centradas en priorizar los hechos y resaltar el contenido basado en evidencia sólida, así como en reforzar la confianza a nivel local. “Cada vez más personas se quedan en su mundo, en su pequeño espacio, y ya está. Y no confían en nadie más, en nadie que piense diferente”, ha advertido, subrayando la necesidad de reconstruir esa confianza.

Además, ha reiterado que tanto la ciudadanía como las instituciones deben comprobar siempre el origen de las informaciones, no quedarse únicamente con los titulares —que a veces pueden ser sensacionalistas— y profundizar en la historia que hay detrás, verificando los datos, revisando si las imágenes han sido manipuladas y detectando posibles errores.