El jefe de Sección de Neumología del Hospital Universitario La Paz, Francisco García Río, ha indicado que existen datos que confirman que la apnea obstructiva del sueño incrementa la probabilidad de desarrollar un cáncer, así como su agresividad y la mortalidad asociada, una relación que resulta menos evidente en tumores dependientes de hormonas sexuales, como los de próstata, mama u ovario.
Durante su intervención en la XXXIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Sueño (SES), ha detallado que la hipoxia intermitente provocada por la apnea, es decir, los descensos bruscos de la saturación de oxígeno en sangre originados por el bloqueo de la respiración, altera el funcionamiento del sistema inmune innato y adaptativo, reduciendo su actividad y su capacidad de inmunovigilancia frente a la aparición de células tumorales.
“Todos los animales, los humanos entre ellos, tenemos un sistema de inmunovigilancia. Si en algún momento una célula de nuestro organismo adquiere características de célula neoplásica y desencadena el desarrollo de un tumor, nuestro sistema inmune está entrenado para detectarla, fagocitarla y destruirla”, ha explicado durante el encuentro, que ha congregado a más de 300 especialistas en Granada (Andalucía).
En este contexto, ha matizado que en las personas con apnea del sueño se detecta un deterioro de dicho sistema, que muestra una menor capacidad para reconocer y eliminar estas células malignas, lo que se traduce en un incremento del riesgo de padecer cáncer.
Investigación sobre el papel de la CPAP
El abordaje de primera elección para la apnea obstructiva del sueño es un dispositivo conocido por sus siglas en inglés como CPAP, que impulsa aire a presión hacia las vías respiratorias pulmonares, contribuyendo a mantener la tráquea abierta mientras se duerme.
Aunque todavía no se dispone de un ensayo clínico que acredite de forma definitiva su influencia en la evolución del cáncer, el doctor García Río ha recordado que, en 2023, se difundió un estudio observacional multicéntrico en pacientes con melanoma invasivo metastásico que apuntaba a que la CPAP podría desempeñar un papel beneficioso.
“En el mismo se comprobó que tener una apnea obstructiva del sueño grave se asocia a un mayor riesgo de muerte por melanoma después de un periodo de cinco años de evolución. Sin embargo, aquellos pacientes con apnea obstructiva del sueño grave que aceptaron ser tratados con CPAP y que fueron adherentes a la misma experimentaron una mortalidad significativamente menor. Es decir, los resultados obtenidos sugieren que el tratamiento con CPAP reduce de forma muy significativa el riesgo de mortalidad por melanoma”, ha detallado.
En relación con estos hallazgos, el especialista ha señalado que equipos de investigación españoles están analizando si el tratamiento de la apnea mediante CPAP podría ejercer un efecto sinérgico positivo con la inmunoterapia, uno de los pilares actuales en el tratamiento oncológico. “Queremos ver si la respuesta a la inmunoterapia es mayor y más efectiva con la CPAP, ya que sería una forma de potenciar los tratamientos que ahora mismo estamos aplicando”, ha referido.