La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC) ha reiterado que un resultado positivo en virus del papiloma humano (VPH) no significa que se tenga cáncer ni que se vaya a desarrollar, y ha recalcado que tampoco supone necesariamente una infección reciente ni una infidelidad.
Coincidiendo con la celebración este miércoles, 4 de marzo, del Día Internacional de Concienciación sobre el VPH, esta sociedad científica ha difundido un manifiesto en el que destaca que la infección por VPH es extremadamente habitual. La mayoría de las personas con vida sexual activa pueden contraerla en algún momento.
La AEPCC ha remarcado que el VPH puede afectar a cualquier persona, con independencia de su género, edad u orientación sexual, y que la infección puede permanecer en estado latente durante años, de forma que llega a detectarse mucho tiempo después del contacto inicial. La mayor parte de los casos se resuelven de manera espontánea gracias al sistema inmunitario, y solo una fracción reducida persiste, lo que justifica la existencia de programas de cribado y de seguimiento.
Detectar el VPH, una oportunidad de prevención
Detectarlo no es una condena, ha insistido la asociación, que lo considera más bien una oportunidad. En este sentido, ha precisado que, en determinadas situaciones, cuando la infección persiste, puede originar lesiones premalignas que, con el paso del tiempo, podrían transformarse en cáncer de cuello del útero (cérvix), vulva, vagina, ano, pene u orofaringe.
Asimismo, la AEPCC ha señalado que el VPH puede producir verrugas genitales y, de forma poco frecuente, papilomatosis respiratoria recurrente. En España, cada año miles de personas reciben un diagnóstico relacionado con el VPH y cerca de 3.200 casos de cáncer anuales están vinculados a este virus, muchos de los cuales son evitables.
“Disponemos de tres herramientas fundamentales”, ha recalcado la organización, que ha detallado que se trata de la vacunación, segura y eficaz; la participación en los programas de cribado, que permiten detectar lesiones antes de que progresen; y el tratamiento de las lesiones premalignas, con el fin de frenar su evolución. En relación con el cribado, cuya participación sigue siendo baja en algunas comunidades autónomas, la AEPCC ha subrayado que “salva vidas”.