La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) calcula que la Covid persistente podría generar un coste anual de hasta 115.329 millones de euros (135.000 millones de dólares) para los países miembro durante los próximos diez años, una cifra equiparable al presupuesto sanitario de España.
Según un informe difundido este miércoles por la OCDE, la institución proyecta que las pérdidas económicas asociadas a esta afección oscilarán entre el 0,1 y el 0,2 por ciento del PIB en un escenario de transmisión residual baja o moderada del virus, que seguiría originando nuevos casos de Covid persistente.
El organismo analiza “la larga sombra de la pandemia” a partir del impacto económico previsto de esta condición, definida por síntomas prolongados, como fatiga o niebla mental, tras superar la infección por Covid-19.
En el momento álgido de la crisis sanitaria, en 2021, la Covid persistente afectó a unos 75 millones de personas, más de un cinco por ciento de la población de la OCDE. Entonces, los costes sanitarios se situaron en 45.300 millones de euros (53.000 millones de dólares). Aunque tanto la prevalencia como el gasto vinculado han descendido desde entonces, continúan siendo relevantes.
El informe plantea tres escenarios teóricos: uno optimista, considerado poco probable, en el que no aparecerían nuevos casos de Covid persistente; un segundo, con una transmisión residual baja del cinco por ciento y una prevalencia del 0,6 por ciento; y un tercero, más desfavorable, que prevé una incidencia anual del 10 por ciento y una prevalencia superior al uno por ciento.
Las proyecciones apuntan a que la prevalencia se mantendrá por debajo del uno por ciento entre 2025 y 2035, lo que implica que entre el 0,6 y el uno por ciento de la población de la OCDE y de la Unión Europea podría verse afectada. Aun así, los costes directos para los sistemas de salud seguirán siendo “elevados”.
En el escenario más pesimista, la atención sanitaria de la Covid persistente podría alcanzar un gasto de hasta 9.500 millones de euros anuales (11.000 millones de dólares), alrededor del 0,14 por ciento del desembolso sanitario total en los países analizados.
La OCDE advierte también de las repercusiones laborales de esta afección, que continuará provocando bajas, ausencias prolongadas y descensos de productividad. Los datos disponibles indican que la Covid persistente interrumpe la actividad profesional en aproximadamente uno de cada cinco trabajadores afectados, lo que se traduce en una merma de entre el cinco y el 10 por ciento de la productividad por persona durante el primer año.
El documento subraya que las cifras podrían infravalorar el impacto real de la Covid persistente. “Es probable que esta afección tenga consecuencias de gran alcance que aún no se comprenden del todo”, señala el informe.
MEJORAR LA ATENCIÓN Y REINSERCIÓN LABORAL DE LOS PACIENTES
Ante este panorama, la OCDE reclama reforzar la atención y la reintegración laboral de quienes sufren Covid persistente, proponiendo medidas dirigidas, en primer lugar, a mejorar la concienciación, el diagnóstico, el tratamiento y la organización de la atención sanitaria destinada a estos pacientes.
El organismo alerta de que el reconocimiento, la identificación y el abordaje de la enfermedad “siguen siendo desiguales” entre los países de la OCDE y de la UE, por lo que insta a dar prioridad a la formación específica de los profesionales sanitarios.
Asimismo, pone de relieve la ausencia de una planificación sólida y de una estrategia a largo plazo frente a la Covid persistente, y reclama la elaboración de protocolos asistenciales. En la actualidad, solo Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Luxemburgo y Países Bajos disponen de ellos de forma formal y a escala nacional.
En paralelo, la OCDE sostiene que la mejora de la vigilancia, el seguimiento y la investigación sobre la Covid persistente puede resultar clave para preparar la respuesta ante futuras pandemias. En este sentido, subraya la importancia de continuar invirtiendo en investigación, en sistemas de datos y en modelos de atención multidisciplinar.
El informe remarca que la Covid persistente no constituye únicamente un reto sanitario, sino también social y económico. Sin embargo, la respuesta política se ha centrado principalmente en el ámbito de la salud, por lo que el organismo pide una coordinación más amplia que incluya al mercado laboral, la educación y la protección social.
Por último, la OCDE resalta la importancia de la cooperación internacional sostenida para diseñar y actualizar guías clínicas basadas en la evidencia, definiciones comunes y protocolos nacionales de atención que contribuyan a reducir la carga social y económica derivada de esta enfermedad.