La diabetes puede suponer 140 billones de euros para la economía global hasta 2050, según un análisis internacional

Un estudio internacional alerta del enorme coste económico de la diabetes hasta 2050 y reclama prevención, cribados y mejor acceso al tratamiento.

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Un consorcio internacional de científicos ha estimado que el coste económico asociado a la diabetes entre 2020 y 2050 rondará los 140 billones de euros en 204 países, una cantidad equivalente al 1,7 por ciento del PIB mundial anual.

Si se dejan al margen los cuidados informales que proporcionan los familiares, el desembolso global se sitúa en torno a 9 billones de dólares, lo que representa el 0,2 por ciento del PIB mundial anual, de acuerdo con el mismo trabajo elaborado por expertos del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) y de la Universidad de Economía y Negocios de Viena (Austria).

“Los cuidadores a menudo abandonan el mercado laboral, al menos de forma parcial, lo que genera costes económicos adicionales”, explica Klaus Prettner, economista de la Universidad de Economía y Negocios de Viena y uno de los autores del estudio.

El peso tan elevado de la atención informal, que supone entre el 85 y el 90 por ciento del coste económico total, se debe a que la prevalencia de la patología supera a la mortalidad en una proporción de entre 30 y 50 veces. Aunque la diabetes se da con mayor frecuencia en los países con rentas bajas, Estados Unidos concentra el mayor coste absoluto, seguido por China e India.

“En parte, estas clasificaciones reflejan el tamaño de las economías incluidas en nuestro análisis en términos de PIB y población, pero resulta interesante observar que, con un 0,5 por ciento del PIB, la República Checa presenta la mayor carga económica relativa, seguida de Estados Unidos y Alemania, con un 0,4 por ciento. Irlanda, Mónaco y Bermudas registran las mayores cargas económicas per cápita, con 18.000, 12.000 y 8.000 dólares, respectivamente”, señala el coautor Michael Kuhn, responsable interino del grupo de investigación Economic Frontiers del IIASA.

Una diferencia fundamental entre los países de renta alta y los de renta baja es cómo se reparte la carga entre los gastos de tratamiento y las pérdidas de productividad laboral: en las economías avanzadas, el coste del tratamiento supone el 41 por ciento de la carga económica (sin incluir los cuidados informales), frente al 14 por ciento en los países de ingresos reducidos.

“Esto ilustra de forma clara que los regímenes de tratamiento médico para enfermedades crónicas como la diabetes son accesibles principalmente en los países de ingresos altos”, añade Kuhn.

Impacto del COVID-19 en la carga económica

La diabetes se ha confirmado como uno de los principales factores de riesgo de muerte por COVID-19. En un análisis adicional, los investigadores evaluaron cómo cambia la carga económica de la diabetes al incorporar la morbilidad y la mortalidad por COVID-19 atribuibles a esta patología. Los resultados muestran incrementos notables: la carga económica pasa del 0,16 por ciento al 0,22 por ciento del PIB en China, del 0,4 por ciento al 0,65 por ciento en Estados Unidos y del 0,4 por ciento al 0,45 por ciento en Alemania.

“Las estimaciones anteriores de los costes asociados a la diabetes solían basarse en supuestos excesivamente simplificados y tendían a ignorar las dinámicas económicas. El enfoque innovador de este estudio incorpora los efectos del mercado laboral, como las ausencias por responsabilidades de cuidado. Además, reconoce que el gasto sanitario no reduce necesariamente la producción económica, sino que a menudo supone un traslado del consumo hacia el sector sanitario”, afirma Prettner.

Necesidad urgente de políticas de prevención

Los autores destacan que, si se compara con otras patologías en el mismo periodo, como el Alzheimer, la demencia o el cáncer, el impacto económico de la diabetes es extraordinariamente elevado. Por este motivo, apuntan que la vía más efectiva para evitar nuevos casos y recortar su coste económico pasa por promover hábitos de vida más saludables. Practicar ejercicio físico de forma regular, junto con una alimentación equilibrada, puede disminuir de manera notable la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

Del mismo modo, la detección temprana es clave: programas amplios de cribado de la diabetes dirigidos a toda la población, unidos a un diagnóstico ágil y a un tratamiento rápido de quienes presentan síntomas o factores de riesgo, son pasos esenciales para reducir tanto el impacto sanitario como el económico.

“Estas medidas son especialmente relevantes en los países de ingresos bajos, donde los elevados niveles de infradiagnóstico y su impacto en el aumento de la mortalidad por enfermedades infecciosas convierten a la diabetes en un grave factor de riesgo para la estabilidad de los sistemas sanitarios”, concluye Kuhn.