La escleroterapia trata las varices sin ingreso y permite volver a la rutina casi al instante

La escleroterapia permite tratar varices sin ingreso, con rápida reincorporación a la vida diaria y distintas técnicas según el tipo y calibre de las venas.

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El responsable del Área de Flebología del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional y de Ruber Internacional Centro Médico Habana, Francisco Javier de Abajo, resalta que la escleroterapia hace posible abordar las varices en régimen ambulatorio, permitiendo al paciente recuperar su actividad cotidiana de forma “casi inmediata”.

Cuando el sistema venoso no realiza correctamente su función, la sangre se estanca en las venas, favoreciendo que se dilaten y aparezcan varices. Estas pueden causar sensación de pesadez, dolor, hinchazón o fatiga en las piernas.

El tratamiento de las varices se decide en función del tipo, grosor y localización de las mismas, además del estado clínico de cada persona, por lo que es imprescindible una evaluación previa por parte de un especialista en angiología y cirugía vascular.

Dentro de las opciones terapéuticas, la escleroterapia se ha convertido en una de las técnicas de referencia gracias a su eficacia y a que es mínimamente invasiva. El método consiste en inyectar un fármaco directamente en la vena afectada, generando una reacción controlada que conduce a su cierre progresivo y posterior reabsorción.

De Abajo detalla que el procedimiento se lleva a cabo en varias sesiones, por lo general semanales, y que, tras cada una de ellas, el paciente puede continuar con su rutina diaria. La técnica se ajusta al tipo de variz mediante dos modalidades principales: escleroterapia líquida y escleroterapia con espuma.

Escleroterapia líquida y con espuma

En el caso de la escleroterapia líquida, el especialista explica que se utiliza sobre todo en vasos muy finos, como telangiectasias o venas reticulares, conocidas popularmente como arañas vasculares. Recuerda que no se trata únicamente de un asunto estético, sino de una manifestación de la enfermedad venosa.

Después de cada sesión con escleroterapia líquida, se aconseja llevar una media elástica de compresión durante tres días y caminar al menos 15 minutos justo tras el procedimiento. Transcurrido este tiempo, el paciente puede quitarse la media en casa y comenzar a aplicar cremas para facilitar la desaparición de pequeños hematomas.

En cuanto a la escleroterapia con espuma, se reserva para varices de mayor diámetro, a menudo varices residuales tras una intervención quirúrgica previa, aunque también puede utilizarse en algunos tipos de malformaciones venosas. “La espuma, que se prepara mediante la técnica de Tessari, permite un mayor contacto del fármaco con la pared venosa, lo que incrementa su eficacia”, ha apuntado.

En este tipo de tratamiento, resulta esencial mantener de forma continuada una prenda de compresión elástica durante aproximadamente una semana para garantizar el cierre adecuado de las venas tratadas. Igualmente, se recomienda caminar alrededor de una hora después de cada sesión. “Es un tratamiento compatible con la vida normal, aunque es muy importante no retirar la media durante ese periodo para optimizar los resultados”, ha subrayado.